miércoles, 8 de julio de 2026

Nada se ha perdido. Rosa de Siria - Hibiscus Syriacus - La Cabrera, Malasaña, Colmenar Viejo. Madrid

 


Mi corazón era una flor,
de espuma;
un pétalo de nieve.
Alfonsina Storni



Maribel Orgaz @curionatural
Estos días florece en Madrid la Rosa de Siria Hibiscus syriacus. La he visto en el barrio de Malasaña, en el pueblecito serrano de La Cabrera y la saludo cada día en mi camino a recoger el periódico que es donde he tomado esta fotografía. 

Que se llame rosa de Siria o incluso de Saron nadie acierta a explicarlo porque es originaria de la India según aseveran los coreanos.

Que quizá sean quienes más la aman. En su cultura, se llama mugunghwa o flor eterna que nunca se marchita. La etimología de la palabra (무궁), explican, se refiere a la eternidad.

En su moneda, en sus pasaportes, en la más alta distinción que otorga este país, la Rosa de Siria es el emblema elegido y los coreanos afirman que los antiguos chinos se referían a Corea como la tierra de los hombres sabios donde florecen las flores mugunghwa. Por si no fuera suficiente, el 8 de agosto celebran el Día de Mugunghwa.

A esta planta le gusta el calor, no le importa la contaminación de las ciudades, no necesita mucho riego, sus flores viven uno o dos días e inmediatamente cada tarde, casi en la noche, florecen capullos nuevos. 

Y yo, cada mañana, contemplo las flores caídas ya marchitas mientras resplandecen otras blancas como la espuma en el azul del cielo. Nada se ha perdido, afirma con deleite este arbolito.    


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