domingo, 25 de octubre de 2020

Volcanes lejanos - paloma torcaz

 

Paloma Torcaz - Columba palumbus


Miras a lo alto y allí están, como gallina en palo, bien juntas sin necesidad porque tienen de sobra cable y espacio. Qué estarán haciendo allí si no son cazadoras, no tienen que planear en lo altísimo para localizar una presa. Ven la luz ultra violeta que nosotros no podemos ver y dotadas de un oído excepcional, las palomas captan el ruido del volcán antes de su erupción, las tormentas lejanas, los vientos débiles soplando. Quizá, entre los cables y el hierro, en las torretas y postes; ellas escuchan sonidos nuevos. Se juntan sobre esas formas incomprensibles de fealdad a descansar unas horas, deleitándose con las notas de una brisa juguetona, escuchando un paisaje metálico con el regocijo inmenso de quien puede disfrutar de un arpa de viento de tamaño colosal.


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Cien momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid



miércoles, 21 de octubre de 2020

El agua, el pez, el árbol, las nubes - "A medida que me acerco todo se vuelve salvaje", Lee Friedlander en Fundación Mapfre


"Le gusta el mundo real, a pesar de sus terrores, como fuente de toda maravilla, fascinación y valor", explicaba el también fotógrafo James Maher de Lee Friedlander, el artista al que Fundación Mapfre ha dedicado una muestra de más de dos centenares de obras.

 Activo durante décadas, Friedlander ha fotografiado las calles americanas, sus pueblos, ciudades, los conciertos de jazz y todo cuanto se apiña en las grandes urbes e incluso lo que ya, incapaz de caber en ellas, se despeña hacia suburbios inmensos. Andando o desde el coche. 

En los años 70 viajó a Japón, 京都市, y coincidió con la floración de los cerezos, tomó algunas fotografías y volvió cuatro veces más para reflejar sus flores en delicados matices de gris. Los críticos afirman que el libro que se autoeditó, como por otra parte hizo con casi toda su obra, Flores y árboles en 1981, era un tema que en aquellos años parecía pasado de moda.

En la exposición que permanecerá abierta hasta el próximo enero, su fotografía de paisaje tiene algo común a la de paisajes urbanos. Todo se superpone, es desmesurado en lo pequeño e insignificante en la grandeza. Sobre el agua nada un pez y sobre ellos se tiende la rama de un cerezo, por encima el cielo y más allá flotan las nubes. 

"A medida que me acerco, el lugar se vuelve salvaje. Todo lo que se ve se mueve, se agita (...) formando todo ello un laberinto de orden nuevo y más loco a cada paso, bañado en una luz que desafía toda descripción", explicó en un texto sobre las dificultades de fotografiar el desierto y que sirve para describir la impresión que causa la naturaleza de Friedlander. Una vida tumultuosa, desbordante, en la que entre lo anodino surge como un destello un atisbo de belleza. 

En 2016, Friedlander publicó un amplio repertorio fotográfico sobre los paisajes del Oeste americano: "la imagen desafía nuestro ojo con un delirio de intrincadas formas". En todas ellas, se observan nítidas las hierbas del primer plano y también los árboles del fondo, las ramas enmarañadas y las montañas lejanas. 

"En un instante o en una pequeña porción de tiempo, todo lo que la cámara puede abarcar, capturar e iluminar se representan con asombroso detalle: todas las hojas de un árbol, así como el árbol en sí y todo su entorno", James Maher. 


miércoles, 14 de octubre de 2020

En el juncal encantado. Gallineta de agua - Jan Brueghel y el Museo del Prado

 

Gallineta de agua - Gallinula chloropus

Es muy abundante en casi cualquier lugar que haya agua, dicen los expertos. Algo así como el gorrión de los humedales y como él, con el mismo espíritu de adaptación. A cualquier comida, a los carrizales o los riachuelos. Todo le viene bien, con todo se conforma. Al viejo Brueghel le debían gustar las felices gallinetas de agua y las incluyó en su pintura de un bosque encantado en el que las alegres diosas, los peces plateados y los hombres apacibles gozan de la Tierra en serena armonía. (La Abundancia y los Cuatro Elementos. Jan Brueghel el Viejo, Museo del Prado). 



La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid



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lunes, 12 de octubre de 2020

El mundo apacible al pie del Guadarrama de Eduardo Rodera. La travesía a nado de Peñalara y una casa hidalga con pozo de nieve - Museo Rodera-Robles, Segovia

 


Ángel Eduardo Rodera, segoviano, y su esposa fotografiaron las fuentes, los pueblos, sus paisanos y todo cuanto encontraron en sus recorridos por la provincia de Segovia desde 1949 a 1979. De todos los rincones que visitaron amaban especialmente La Granja en donde se hicieron construir una espléndida casa. Allí invitaban a sus amigos con los que hacían caminatas y paseos por el camino de las Pesquerías Reales, el puerto de la Morcuera o la Fuente de los llamados Moralistas que no es otra que la Fuente Cossío. 

Eduardo y Rafaela han legado un inmenso archivo fotográfico propio y unos 200 cuadros cuyo único motivo común es Segovia; les era indiferente la calidad de la pintura, compraban de manera sentimental. Además, adquirieron cerámica del taller de Zuloaga, obras de Fortuny, Sorolla y Beruete e instantáneas de otros fotógrafos también segovianos y como detallan casi con regocijo, periódicos y expertos, decenas de caprichos como un casco de coracero.

En estos días, además de la obra pictórica, se ha preparado una muestra, El mundo apacible al pie de Guadarrama en la que es posible contemplar cómo eran en los años cincuenta, eventos como la Travesía a nado de la Laguna Grande Peñalara que se celebró cada primer domingo de agosto desde 1927 a 1997. 

Al no tener hijos, el matrimonio creó la Fundación Rodera-Robles cuya sede se encuentra en una hermosa casa señorial del siglo XV en torno a una plaza pequeña, en el Barrio de los Caballeros, un poco a trasmano de la corriente principal de la ciudad. 

La Casa del Hidalgo que antes acogió el Museo Provincial fue adquirida por la Fundación como sede y la restauración ha sido tan cuidadosa que la sensación del visitante es un viaje inmediato al pasado: la fuente de piedra oscurecida con los dragoncillos, los cantos rodados con los que se ha dibujado el suelo del patio, la espesa madera y la fresca humedad que rezuman las paredes. El silencio y la austeridad, la enorme chimenea y los techos altos. Para no faltarle nada, la casa tiene un pozo de nieve. 


miércoles, 7 de octubre de 2020

Bello en vuelo - Alcaudón común

 


Alcaudón común - Lanius senator

El pico es de una pequeña rapaz y cuando se posa no parece lo que es, porque, dicen sus admiradores, es mucho más bello en vuelo. Pensarías que es apenas, un pajarillo tímido entre los arbustos pero se atreve incluso a cazar pequeños reptiles. Así que vive despreocupado con su aspecto insignificante pero si es necesario encuentra en sí mismo la belleza y la fuerza. Eso querríamos nosotros, vivir en una constante capacidad de ser, de reposo, de esplendor y de ataque. Reconozcámoslo, envidiamos esta flexibilidad: el impulso de ir hacia nuestra posibilidad y la dicha de regresar a lo que somos.



La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Cien momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid






sábado, 3 de octubre de 2020

Ser amado o ser temido - Las rapaces de Iñaki Díez Cortaberría. Exposición Pájaros en la cabeza, Museo de Ciencias Naturales (Madrid)

 

"Las rapaces", decía el ilustrador científico Iñaki Díez Cortaberría, en una entrevista reciente. Esas eran sus aves preferidas para dibujar y es algo que destaca en la exposición Pájaros en la cabeza , abierta hasta el 29 de noviembre en el Museo de Ciencias Naturales. 

Hay simpatía y cariño ante los petirrojos y frailecillos pero la admiración plasmada en sus acuarelas por la fuerza y majestuosidad de águilas y halcones destaca sobre todo lo demás. Ser amado o ser temido, como sostenía Maquiavelo en El príncipe, podría articular una lectura diferente de estas cien acuarelas. En cierto sentido, éste es un desafío para todos: superar la estrecha dicotomía en nuestra relación con los animales y por extensión, con la naturaleza. El respeto a otros seres vivos es aún, para todos nosotros, terreno incierto y un reto a conceptualizar.  

Cortaberría ha acompañado sus dibujos con textos a modo de pequeños relatos del día a día de su trabajo. Veterinario de formación, se ha dedicado a la ilustración científica desde 1985. En esta exposición también pueden verse paisajes pero como le ocurre a otros artistas, es en la contención de una disciplina y no en el ejercicio libre de la pintura, en donde se encuentra lo mejor del autor. En la obligación de reflejar con exactitud un plumaje o la posición de las garras de un águila volando, una sutil emoción recorre todo el dibujo. El espectador siente la pesadez de la tierra frente a la levedad del vuelo.  

Este mismo año, Sergio M.L. Tarrero realizaba un hermoso documental sobre el rincón de Guadalajara en donde Iñaki Díez tiene su estudio: A walk with Iñaki Díez Cortaberría  La música, del armenio Djivan Gasparyan , "I Will Not Be Sad In This World" acompaña al ilustrador en sus paseos entre nieve y robledales y en su quehacer artístico. 


Pájaros en la cabeza

Iñaki Díez Cortaberría

Museo de Ciencias Naturales - Hasta el 29 de noviembre