lunes, 13 de julio de 2026

Comer dragones - Los animales en la novela Las hogueras de Concha Alós. Premio Planeta 1964


Isla famosa,
aquí estoy despedazado.
Ruge el cielo: las nubes se aglomeran.
José Martí


Maribel Orgaz @curionatural
La recuperación de la obra de la novelista y guionista Concha Alós es muy reciente. Dos veces ganadora del Premio Planeta, algo que sólo se ha dado una vez en la historia de este premio, del que hay que destacar que es el mejor dotado en lengua española y uno de los mejores dotados del mundo.

Del tremendismo, fatalismo y etc. de su obra pueden encontrarse muchas referencias en internet y de que Las hogueras (Premio Planeta 1964) tuvo más de treinta ediciones en veinte años y que fue llevada a la pantalla por Pilar Miró puede leerse aquí. 

Sin embargo, esta novela tiene un interés insospechado y es la importancia de los animales que van y vienen en la narración. Ya sea de manera individual o en grupo. Y cómo el comportamiento hacia ellos acentúa la oscuridad de la narración.  

Las hogueras está ambientada en Son Baulo (Mallorca) en donde un hombre rico convive desde hace diez años con una mujer muy bella a la que rescató, por así decir, de ser explotada por un buscavidas parisino.

Mientras él, un holgazán pusilánime, pesca y lee; ella se aburre. 

Gatos, peces, perros y hasta dragones, como llaman los lugareños a las lagartijas, viven su destino junto a estos hombres y mujeres. 

Y Concha Alós dedica un espacio considerable para la extensión de esta novela, a su suerte. 

Pero con una diferencia, la mirada cruel sobre los protagonistas humanos se transforma en una piedad feroz por el destino de los perros de Son Baulo a los que, declarada una epidemia de rabia, exterminaron sus propios amos a quienes servían con lealtad: "algunos les pegaban un tiro; otros, los más, los colgaban o los tiraban dentro de una poza con un canto al cuello". 

Por los peces que el rico Archibald captura sin otro motivo que sentirse poderoso y al que por un instante hace ser consciente de su iniquidad "sintió una compasión obsesionante y desgarradora al sacarlos del agua con el volantín" (...) estaban vivos, más vivos si cabe que dentro del agua (...) Luchando contra algo que no entendían, marcando con la boca una O anhelante. Tal vez suplicando desde el fondo de cada una de sus células al ser que los precipitaba a la muerte. No queriendo morir".

Esos mismos peces que son echados a los gatos al volver a casa y que cuando un día parecen desmejorados, la criada cubre de ignorancia al señalar que los más lustrosos están así porque sólo comen dragones "se envician, luego no quieren otra cosa y los dragones los dejan secos, encanijados". 

Aún está por escribir una biografía de Concha Alós para saber si esta presencia en su obra de ficción era reflejo de algún rasgo de su propia vida. Si era amante de los animales, si perteneció a alguna sociedad protectora de animales o cultivó un jardín. 


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miércoles, 8 de julio de 2026

Nada se ha perdido. Rosa de Siria - Hibiscus Syriacus - La Cabrera, Malasaña, Colmenar Viejo. Madrid

 


Mi corazón era una flor,
de espuma;
un pétalo de nieve.
Alfonsina Storni



Maribel Orgaz @curionatural
Estos días florece en Madrid la Rosa de Siria Hibiscus syriacus. La he visto en el barrio de Malasaña, en el pueblecito serrano de La Cabrera y la saludo cada día en mi camino a recoger el periódico que es donde he tomado esta fotografía. 

Que se llame rosa de Siria o incluso de Saron nadie acierta a explicarlo porque es originaria de la India según aseveran los coreanos.

Que quizá sean quienes más la aman. En su cultura, se llama mugunghwa o flor eterna que nunca se marchita. La etimología de la palabra (무궁), explican, se refiere a la eternidad.

En su moneda, en sus pasaportes, en la más alta distinción que otorga este país, la Rosa de Siria es el emblema elegido y los coreanos afirman que los antiguos chinos se referían a Corea como la tierra de los hombres sabios donde florecen las flores mugunghwa. Por si no fuera suficiente, el 8 de agosto celebran el Día de Mugunghwa.

A esta planta le gusta el calor, no le importa la contaminación de las ciudades, no necesita mucho riego, sus flores viven uno o dos días e inmediatamente cada tarde, casi en la noche, florecen capullos nuevos. 

Y yo, cada mañana, contemplo las flores caídas ya marchitas mientras resplandecen otras blancas como la espuma en el azul del cielo. Nada se ha perdido, afirma con deleite este arbolito.    


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Como un don del mundo - Hibiscus en el Paseo marítimo de Málaga











martes, 16 de junio de 2026

El periodismo medioambiental y la literatura de naturaleza cambian la percepción social de un paisaje - Maribel Orgaz. Congreso LIFE Connect Ricotí. Facultad de Ciencias · Universidad Autónoma de Madrid

 



"El periodismo medioambiental y la literatura de naturaleza construyen nuevas narrativas que pueden cambiar la percepción social de un paisaje, ponerlo en valor y ayudar a su protección".

De esto hablé en el congreso  Life Connect Ricotí en la Universidad Autónoma de Madrid al que fui invitada a participar como periodista medioambiental. 

En nuestro imaginario común, y especialmente en los habitantes de las ciudades, el ideal paisajístico es que un lugar esté arbolado.

Sin embargo, en la Naturaleza los denominados ecosistemas abiertos, como es el caso de los páramos son espacios llenos de vida, de una fascinante belleza y apreciados por quienes los habitan. 

Los datos científicos sobre biodiversidad, el conocimiento científico de estos ecosistemas necesitan ser entendidos por el público para cambiar su percepción sobre estos espacios. El periodismo medioambiental y la literatura de naturaleza son capaces de traducir a la vida, la frialdad científica. 

En la mesa redonda participé junto a Ossian de Leyva de la Asociación Microrriza y Jaime Braschi de la Asociación ARBA cuyas intervenciones se refirieron a los interrogantes que plantea la restauración. Cuáles han de ser los lugares prioritarios de actuación, cuál ha de ser la estrategia a largo plazo para lograr una intervención que cumpla el objetivo de un ecosistema sano.  

"Tras cinco años de trabajo en campo, el proyecto LIFE Connect Ricotí celebró su congreso final los días 1 y 2 de julio de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid. Bajo el título «Conservación, restauración y gestión de ecosistemas abiertos: del hábitat a las especies», el encuentro nace como un espacio de debate y puesta en común de resultados en torno a uno de los grandes retos de la biodiversidad ibérica: la conservación de los ecosistemas abiertos".





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Con APIA visitamos los páramos segovianos de la alondra ricotí

lunes, 8 de junio de 2026

Hermosos cantos de variados contrastes - Narcisos, jaras, rosas, lirios y ahora gladiolos- Gladiolus communis - Manzanares el Real. Madrid

 


Se te abre en rosa
todo el alma rosada.
Dulce María Loynaz

Maribel Orgaz @curionatural
En junio, brotan los gladiolos, Gladiolus communis, en mi camino. Antes hubo narcisos y lirios y rosas y blancas jaras. Tantos cantos de tantos contrastes.  

El año pasado anoté el día 10 cuando vi gladiolos por primera vez. En esta ocasión, ha sido un poco antes, el 4 de junio, dichas esperadas que han acudido antes a mi alegría. 

Apenas tres plantas en el mismo lugar, fresco, amado de altas hierbas, por el que transcurre un regato de abril a mayo. Del que también gustan los lirios. 

De mi camino he escrito incluso un libro y sigo paseándolo con el corazón siempre en fiesta. ¿Habrán conseguido los somormujos anidar a pesar de la altura del agua? ¿Es aquello una garza? Mis tres ruiseñores, mi picapinos. El castillo dorado cada atardecer. Las montañas, las hormigas atareadas con sus espigas. 


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La perfección marfileña - Cardo salvaje










martes, 2 de junio de 2026

Estas especies de seres - Peonía. Paeonia broteri - Embalse de Pedrezuela - Guadalix de la Sierra

 

Fotografía Anapri

¿Quién te manda?
Si relámpago fuiste en algún sueño.
Rafael Alberti 


Maribel Orgaz @curionatural
La fotografía es del 17 de abril, la tenía descargada por ahí pero no olvidada. Es imposible olvidar a esta criatura. Si alguna vez has paseado las orillas del embalse de Pedrezuela, en Guadalix de la Sierra y has visto alguna peonía como ella, y a otras como ella, por que nunca crecen solas. 

Si las has visto entre los árboles, estaba diciendo, entre el verdor, buscando con su tallo esbelto la luz.  

Para qué, te preguntarás, mientras la contemplas hechizado, crear algo así, para qué rodearla de silencio. Para qué si no fuera para darnos felicidad y alegría en este lugar convertido en el jardín del mundo.

Quizá, para que perdamos la cuenta de la oscuridad y hacernos creer que en ese destello no hay tiempo, es, al fin, eternidad.



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Una peonía canta en la noche - Carmen Varela. Casa Consistorial, San Fernando de Henares (Madrid)



























miércoles, 27 de mayo de 2026

Mi rincón favorito del Real Jardín Botánico - Invitada del mes - Podcast del Real Jardín Botánico

 

Cada mes, el Real Jardín Botánico entrevista en su podcast a un visitante y en este mes de mayo, Jonathan Gil, conductor del programa, ha tenido la amabilidad de entrevistarme para que hablara sobre mi lugar favorito del jardín.

Mi sugerencia empezó por el día de visita, si es posible, en domingo, porque es cuando se corta al tráfico el Paseo de Recoletos, entre la Plaza de Carlos V y las Cibeles, y el jardín gana en silencio: se escucha mejor a los pájaros, las ranas si es la estación, y el sonido del viento y las corrientes de aire en la vegetación.

Y mi lugar especial es la estufa de las Palmas, la estufa fría

Es que es muy romántico me dicen, pues sí, es muy romántico y tiene un olor y un frescor únicos por la vegetación que tapiza las paredes hasta el techo.

 Y que a un urbanita que vive entre asfalto y cemento le cautivará. 



Sólo en mis visitas al Hayedo de Montejo en otoño y en invierno he sentido ese aliento vegetal flotando casi fosforescente alrededor.

Al final, y hay que agacharse al recorrer los dos pasillos para rozar lo menos posible palmeras y helechos, se encuentra un diminuto estanque oscuro y fresco, de forma semicircular como el ábside de una iglesia. 

La estufa parece entonces un lugar mágico, en esa quietud y temperatura, con el sonido del agua y la luz tamizada por el cristal. 

El podcast está realizado por Jonathan Gil y coordinado por Jesús García, jefe de comunicación del Real Jardín Botánico. Puedes escucharlo aquí.








sábado, 23 de mayo de 2026

La verdadera inteligencia se revela en la capacidad de escuchar, aprender y admirar - Ecoanimal, Marta Tafalla y la estética de la naturaleza - Editorial Plaza y Valdés

 


Maribel Orgaz @curionatural
La estética de la naturaleza, explica la filósofa y docente en la Universidad de Barcelona, Marta Tafalla en su libro Ecoanimal (Editorial Plaza y Valdés), no se desarrolló desde la Ilustración. 

El punto crucial fue Hegel para quien la estética sólo debía referirse al arte. Deleitarnos en la apariencia de las cosas no se refería a bosques y ríos, debía ceñirse a lo creado por el hombre.

El establishment universitario había impuesto, una vez más, un camino al pensamiento.

"La excepción", continúa la profesora Tafalla, fueron Nietzsche y Schopenhauer "pero trabajaban fuera de la universidad y no fueron reconocidos".

Sin un discurso filosófico sobre las experiencias estéticas, "que las analizara y las diera entidad teórica", pajareros, senderistas, naturalistas, buceadores, jardineros escribieron y reflexionaron sobre sus vivencias, elaboraron sus propios discursos.

El silencio de la filosofía académica, en palabras de la pensadora, que es también otra cara del dominio, tuvo como consecuencia que era fácil "dañar aquello que no se conoce, no se valora ni se disfruta".

Aunque marginal, el camino abierto por Nietzsche y Schopenhauer, fue retomado con por Theodor W. Adorno para continuar la construcción de una estética de la naturaleza, de la belleza natural. 

En España, Marta Tafalla es una voz pionera en esta reivindicación de una estética de la naturaleza que ella define como

 "la contemplación desinteresada, que no satisface nuestras necesidades biológicas, que es un fin en sí mismo".

Una contemplación serena que acalla nuestras prisas y preocupaciones e implica, detalla en Ecoanimal, dirigirnos a bosques y ríos y a los animales que los habitan, para contemplarlos sin interferir ni instrumentalizar. 

En ese encuentro superamos la soledad y la "racionalidad (....) y no acallamos su voz con nuestra voz". 

A esta apreciación estética de la vida que nos rodea, el filósofo Allen Carlson, recoge Marta Tafalla, añade que debería basarse en el conocimiento que proporcionan las ciencias naturales.

Al apreciar una obra de arte, apreciamos lo que somos y reforzamos los lazos entre nosotros, "celebramos nuestra humanidad" pero si apreciamos la naturaleza "somos uno más".

La apreciación estética de la naturaleza, concluye Marta Tafalla, "se basa en admirar aquello que no somos ni podemos crear y la profundidad de esta experiencia está relacionada con la capacidad de asumir la propia finitud, silenciar el yo y abrirse a apreciar lo diferente". 


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La fantasía de los viajeros y la historia de los animales - Ángel Cabrera en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid