lunes, 7 de junio de 2021

Aligerar, empequeñecer - Garceta común

 


Garceta común - Egretta Garzetta

Cuesta creerlo. Esta garceta es un dinosaurio transformado. De lo grande a lo pequeño, de lo pesado a lo ligero. Algo, sin embargo pervive aún en ella de un pasado de hace más de doscientos millones de años. Los dinosaurios se deslizaron y saltaron de los árboles y el resultado fue convertirse en pájaro porque para cambiar de destino hay que abandonar lo que uno es, dejar atrás escamas y pelo, crear huesos nuevos. Abandonar la gran bestia que se fue en un tiempo ya desvanecido.


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid

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domingo, 30 de mayo de 2021

Las grandes ballenas y sus escamas, Pere Guillén - Hereditas, los paisajes interpretados de Gonzalo Borondo - Museo Esteban Vicente, Segovia

 

"El universo", explicaba el artista Gonzalo Borondo "está formado en un su mayoría por materia oscura y es probable que el pasado forme parte también de esa materia". Borondo expone estos días en el Museo Esteban Vicente una intervención denominada Hereditas.

El último rey medieval castellano ordenó construir en Segovia, donde parecía tener algún descanso de sus congojas, un palacio más cómodo que el Alcázar. El monarca de mirada intensa, rubio y aspecto feroz "solitario pero de corazón generoso que gustaba andar por los montes", heredó estas tierras segovianas con apenas 14 años y fue allí más feliz que en ninguna otra parte de su reino. 

En este antiguo palacio, ahora Museo Esteban Vicente, Gonzalo Borondo ha evocado un pasado que flota en los jardines, está contenido en los muros y late invisible en las salas. Enrique IV pernoctó por primera vez en él, en 1463, "y desde entonces se convirtió en su residencia preferida alejada del ambiente gélido de las grandiosas salas del Alcázar", según reza una de las cartelas. 

En la Castilla de aquel tiempo, de entre 1380 y 1500, los expertos han contabilizado 700 poetas con obra conservada, aunque estiman que habría muchos más. El interés de la nobleza en los libros era tal que en 1488 los libros fueron liberados de pagar tributos.  

Todo es precioso cuando sabemos que va a desaparecer. Hereditas se extiende por este palacio de palacios, evocando una memoria invisible hecha de lo sagrado y lo eterno, de la Naturaleza efímera en imágenes líricas, oníricas. Un bosque de figuras de vidrio barrido por haces de luz en el que deambular como un fantasma entre fantasmas. "Quiero que mi arte genere lugares que dejen un poso en la memoria".

Enrique IV no atendió a los requerimientos de los nobles que pretendían aparatosas campañas bélicas en Granada, y obligó a que parte de la lana producida en la región se dedicara a la industria textil interior en lugar de exportarse a Flandes. Entonces, desató un odio implacable: en Ávila desde la alta nobleza, a la Iglesia y las órdenes militares propietarios de los grandes rebaños levantaron un cadalso y fingieron deponerle. 

"Había allí bosques en grandes montes espesos, amigables, en los que se deleitaba naturalmente en andar por ellos", recogían las crónicas sobre el monarca, "un hombre retraído, entusiasmado por el paisaje natural que existía en los alrededores de Segovia". 

En la oscuridad de las salas, hojas casi como fósiles, figuras sagradas, óleos de caza: "cuanto más excavas", afirma el artista, "hay menos luz". En 2019, Gonzalo Borondo creó Merci, una obra increíble en el interior de una iglesia antigua de Francia.  Un cosmos similar. "Creemos que todo está claro pero vivimos en un mundo con muchas proyecciones más que realidades".  

En el patio central, las enormes raíces de los árboles inundan los espacios y sujetan retratos borrosos de damas y señores más allá de los siglos. "Segovia no puede vivir solo de su pasado, tiene un gran potencial estando tan cerca de Madrid, siendo esa joya que es". 

La quietud y el silencio de esta intervención, la oscuridad y las sombras sumergen al visitante en una vivencia casi alucinatoria. "Párate y respira, los sueños sirven para coger fuerza y contestar a lo que está pasando. Estamos invadidos de un lenguaje estridente y de una exigencia de producción que te lleva a perder tus orígenes", Gonzalo Borondo.

Aquel monarca de aspecto fiero a semejanza de un león "pero excesivamente bondadoso y amante de su pueblo" otorgó importantes mercedes a Segovia: puso en marcha ferias y mercados en la ciudad, ordenó el establecimiento de una ceca para acuñar moneda. 

El poeta de corte Pero Guillén de Segovia, "sé los jubileos, los eclipses solares y los cielos medir", aunque sevillano de nacimiento, acudió con insistencia a los textos sagrados y a los escritores medievales cristianos para componer sus poemas, "sé las raíces, las especias secretas de los elementos y sus amistanzas". Estimado por su rey, al que sirvió con lealtad, se sumó, muy a su pesar, a los nobles levantiscos cuando Enrique heredó el trono, afirman los historiadores. 

Guillén cayó en desgracia y se dedicó al oficio de copista que le sumió en la desesperación y dañó su vista. Desde su casa de Pedraza, en donde residía con sus hijos pequeños, "el mejor poeta del reinado de Enrique IV, autor del más antiguo diccionario de la rima castellana, y del primer intento de traducción al castellano de los Salmos", envió al Arzobispo Carrillo una súplica y un poema. 

El conocido como Gran Trovador pudo volver a componer sus versos protegido por aquel duro hombre de fe, "trabajador en las cosas de la guerra" al cual no había llevado aquel suplicatorio en mano, por no ponerse bermejo.

                                                                                             Hacen los vientos volar las estrellas

rompiendo los robles, sus troncos y ramas

no tiene la gente sosiego en sus camas

redoblan su miedo las grandes ballenas

oyendo en lo seco crujir sus escamas.


Moises Ibn Ezra (1055-¿1135?)

¿Dónde están las tumbas de los hombres que han muerto

sobre la faz de la tierra desde los días antiguos?

Tumbas amontonadas sobre tumbas.

Durmiente durmiendo sobre durmiente,

en agujeros en el polvo juntos yacen,

piedras de tiza con piedras de rubí.


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Apiadarse del desconsuelo. Urraca

Un plumaje que anuncia la penumbra - Somormujo

Cómo vivir mejor. Los dominios del Khan - Carbonero garrapinos


miércoles, 26 de mayo de 2021

De los emperadores de la China - Martín pescador

 


Martín Pescador - Alcedo atthis 


En casi cualquier parte, es de sobra conocido, hay alguien que se siente diferente o simplemente Rey, Visir o Emperador. Naces por azar en, digamos, la China antigua y ya sabes que hombres y aves; caballos y aguas son para ti. Harás apresar al Martín Pescador para arrancarle las plumas; a los tigres, los huesos; a los rinocerontes sus cuernos. Vivirás acompañado de todos los tesoros y te harás enterrar con tus mujeres, con todos tus jades. Ordenarás forrar cajas de plumas de Martín Pescador, las repujarán en plata y las comprarás en cada esquina de tu reino sin tasa. Porque, te dirás al pasear y contemplarlo posado en una rama, lo que de verdad quieres es apresar su cualidad especial: una explosión de color que cambia según incide la luz del sol. Nunca del mismo tono, nunca igual, siempre diferente. Única. Apoderarte de esa diferencia que este despreocupado pájaro consigue con la sencillez de unas pocas plumas bendecidas de luz sin destruir, matar o sojuzgar.




La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid


                      

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Antes del hombre, el pato

Llenarnos de un canto nuevo - Zarcero común




domingo, 16 de mayo de 2021

Olvidarse del mundo y ser sólo distinción - Los lirios de agua y los Jardines de Vista Alegre - Luis Rosales y el Marqués de Salamanca

De mirar levantado hacia la altura 

como una fuente con el agua helada. Luis Rosales

Aún no estaban de moda los baños de ola, ni la playa ni la brisa del mar; la aristocracia buscaba en las afueras el aire fresco, el agua y la belleza en sus fincas de verano. Olvidarse del mundo, ser sólo distinción.

Ella era una joven italiana de poco más de veinte años, viuda con dos hijas pequeñas y se hizo construir un paraíso. Un lugar rodeado de jardines cerrado por frutales y una alta pared que marcara el límite a las intrigas cortesanas, a las obligaciones como reina. Un lugar en el que montar a caballo, celebrar fiestas, admirar los lirios de agua y decirse que la vida, después de un matrimonio por obligación, le daría una segunda oportunidad. 

En el barrio de Carabanchel, 240.000 habitantes, los bloques de pisos se detienen ante los grandes árboles, las flores y el vuelo de las golondrinas que estos días toman agua con sus picos para hacer el barro de sus nidos: Vista Alegre y ningún otro nombre sería mejor para este oasis. 

El Jardín de Juegos, el invernadero de plantas exóticas, el canal navegable con su noria y su estanque, la cascada, la faisanera, la casa de vacas y el palomar, el gran palacio con decoración a candelieri, el columpio para las damas "el del charco y el ruso de vuelta entera", y el hermoso belvedere, siempre frecuentado, serán heredados por sus hijas que cuidaron y mejoraron aquella dote regia en la medida de su gran aprecio.

Vista Alegre está abierto de nuevo a la visita pública y es durante el mes de mayo su momento de esplendor. Peonías, plantas de fresa y florecidos pensamientos, dos naranjos enanos, un cedro inmenso, plátanos de sombra y un milagro: las calas de Etiopía, los lirios de agua que "necesitan humedad durante toda su vida, mucha cuando está floreciendo y más bien poca tras acabar la floración". 

Dispersos aquí y allá, los visitantes tienen ahora ocasión de contemplar esta flor de ribera, "símbolo de pureza y compasión, dadora de buena suerte", según afirma Louise Cortambert en su libro El lenguaje de las flores.

En 1858, el mundo pertenece a la burguesía que se hace con los paraísos que los privilegios de sangre ya no pueden mantener. En Vista Alegre, su nuevo propietario hace construir otro palacio para poder celebrar grandes fiestas en un gran salón árabe pero el jardín era tan hermoso "que cautivó al enérgico magnate". El Marqués de Salamanca, José María de Salamanca y Mayol solo pudo mejorarlo "abrió senderos curvos y plantó sauces llorones a la orilla de la ría, flores acuáticas, camelias, naranjos y limoneros, plataneras de Canarias, piñas de América y palmeras datileras africanas". 


Visita a los Jardines de los Palacios de Vista Alegre

Gratuito  - Previa reserva - Comunidad de Madrid

  


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Cazar la sombra del sol al vuelo. Los templarios y San Bartolomé de Ucero, Soria

Poblado de montes y frutales, de aguas claras y sutiles - Don Blas y Miraflores de la Sierra - Federico Olóriz y Santiago Ramón y Cajal - Madrid


miércoles, 28 de abril de 2021

Cantando al ultravioleta - Chochín


Chochín – Troglodytes troglodytes

Es un cantarín aunque algo más especial que los otros. Los amados ruiseñores son un aparte, eso por descontado pero este pajarillo de apenas 10 gramos de peso merece referencias especiales en cualquier manual de aves canoras. Su canto puede incluir hasta 36 notas por segundo y también por descontado, somos incapaces de escucharlas. No nos da el oído ni tampoco el cerebro. ¿Qué mundo armonioso levanta entre árboles y roquedos esta criatura diminuta? Qué música resuena en el bosque que no entendemos, qué colores vibran que no vemos. Cuál es la finalidad de un universo que existe al margen de nuestros sentidos, qué ocurrirá allí todos los atardeceres: ¿cantará entusiasmado el chochín al ultravioleta?   


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid


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martes, 20 de abril de 2021

Poblado de montes y frutales, de aguas claras y sutiles - Don Blas y Miraflores de la Sierra - Federico Olóriz y Santiago Ramón y Cajal

 


El pueblo está en la escarpa de una sierra.
Arriba Najarra.
Abajo la llanura, como una sed enorme de perderse.
Vicente Aleixandre

Antes, mucho antes, de que una reina de ojos claros, como les gusta contar a los lugareños, admirara sus prados en flor; un hombre de fe respondía apasionado una encuesta que desde las tierras áridas de la meseta le ordenaron cumplimentar sobre aquel lugar, del que le habían confiado todas sus almas.

 "Poblado de montes y frutales de todas especies", explicaba, "de árboles silvestres como encinas, robles, frenos, mimbreras, piornos, chopos, álamos, brezo" y su pluma se apresuraba para no olvidar ni uno solo de ellos "de todas castas, de invierno y de verano", que eran guindos, perales de muchas especies, melocotoneros, ciruelos y manzanos. 

Federico Olóriz había obtenido en Madrid la plaza de Anatomía de la Facultad de Medicina y en esta ciudad, tras abandonar su Granada natal que no le dio una oportunidad, alcanzó todo lo que su talento y tenacidad pudieron dar de sí. Ya fuera en Antropología o  dactiloscopia como anatomista o profesor e investigador; el genio de Olóriz encontró en la gran ciudad, un lugar en el que fructificar. 

"El ganado", continuaba Don Blas en 1785, "es de lana fina" y con respecto al grano, citaba el trigo y la cebada, el centeno y "todo género de hortalizas" y los 16 telares en los que las mujeres hilaban lino. 

Madrid, además, le dio a Olóriz una amistad de vida, Santiago Ramón y Cajal y en gratitud, el andaluz le descubrió el lugar de su descanso veraniego, Miraflores de la Sierra, "que no tiene aguas medicinales pero sí muy claras y sutiles". Los dos médicos y sus familias compartieron hotelito con hotelito, durante el estío en el que dejaban atrás el calor sofocante de una ciudad que se aletargaba hasta desfallecer durante julio y agosto. 

Al atardecer, ahítos de lecturas o vibrantes con las peripecias del juego", escribió en su biografía el Premio Nobel de Medicina, "solíamos descongestionar el cerebro paseando por la carretera que, serpenteando al pie de la Najarra, remóntase a la Morcuera, para morir en el maravilloso Monasterio del Paular. Durante tan saludables correrías, placíame comunicar a mi compañero el fruto de mis meditaciones". 

"Es obligado, continuaba vehemente el pastor, "que nuestro pueblo no pierda su identidad y se convierta en cualquier lugar de cualquier parte".

En 1850, una nueva descripción de Miraflores alababa su clima para las enfermedades del pulmón, sus tres fuentes de buenas aguas y "la de la Villa, que devolvía el apetito".

"De yerbas extraordinarias y medicinales, muchas de cuyo territorio se conducen por estos herbolarios para el Jardín Botánico y boticas de la Corte", y el escrito de Don Blas se demoraba complacido en su pueblo y su paisaje detallando cómo el plantío de castaños y pinos en las sierras, harían de Miraflores "el pueblo más rico, el más feliz y el más dichoso que encontraría en el reino".



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El mundo apacible al pie de Guadarrama - Eduardo Rodera

Cazar la sombra del sol al vuelo. Los templarios y San Bartolomé de Ucero



jueves, 1 de abril de 2021

Una flor que aleja los pensamientos tristes, el geranio - En París, Rene Morin y en Londres, John Tradescant

 

Los geranios "calman la ansiedad y tensión nerviosa, alejan los  pensamientos tristes y permiten el desarrollo de la voluntad en personas temerosas". 

El primer encargo fue traer árboles frutales de los Países Bajos. Su señor, el Conde de Salisbury, y era indiferente si padre o hijo, le confió después el cuidado de los jardines de la gran casa familiar en Londres. Para embellecerlos, John Tradescant el viejo recibió durante años, las semillas y plantas del mejor florista de Francia, Rene Morin. 

Lilas de Oriente, geranios de África, pimpinelas o amor de hombre. Desde todos los mares navegables llegaban al jardín parisino de los Morin, las plantas y semillas más raras que florecían al sol cansado de septiembre o recordaban la primavera en la sesgada luz invernal.

Desde el Cabo de Buena Esperanza, arrancada por marineros holandeses, llegó una flor perfumada que amaba el sol y la arena, pelargonium triste. Diez años después, en 1631, Tradescant recibía "junto a lirios aztecas", el primer geranio que se plantara en suelo inglés. 

Los tres hermanos Morin: Rene, Pierre y Jean fueron exquisitos coleccionistas de plantas aún más que comerciantes. Rene, un celoso cultivador de especímenes raros; Pierre que elaboró el primer calendario conocido de flores de temporada y Jean, "quizá hermano o quizá primo", dudan las crónicas; que logró cultivar el bellísimo narciso de Japón. 

Para sus clientes, imprimían un catálogo de 26 páginas en donde figuraba la lila que el enérgico Mattioli se había traído de Constantinopla, 45 clases de tulipanes "incluidas nuevas especies de China que sobrepasaban toda belleza" y que los holandeses amaban más que cualquier otra flor; la extravagante bola de nieve o la yucca. 

"Fue el primer catálogo en el que se indicaba cuándo florece la planta, su nombre en latín y su nombre vulgar y no organizado sólo por el precio". Margorie F. Warner.

En 1644, el escritor John Evelyn fue invitado a recorrer el jardín de los Morin entre abril y mayo. En forma de óvalo, plantado de cipreses, el erudito gentleman inglés, se asombró ante los azafranes, las anémonas y los ranúnculos más extraños "que atraen admiradores de toda la ciudad". Evelyn anotó que Pierre Morin vivía junto a aquel paraíso en una especie de ermita, en donde le mostró las miniaturas de plantas que pintaba con exquisitez y su colección de insectos, especialmente mariposas, de los que tenía intención escribir una historia natural. "Si lo hizo", puntualiza Warner, "no hay noticia en la ciencia de la Entomología".

Desde entonces, más de 400 especies de geranios de cinco pétalos habitan todas las zonas templadas del mundo.

Algunas mujeres aman las orquídeas

o las rosas

otras, las camelias 

pero esas especies no son para mí.

Geranios rojos y brillantes

y cada vez que veo uno, pienso en ti.

Honeymoon, Shirley Temple


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