sábado, 26 de septiembre de 2020

Si la solución de un problema no es bella, sé que está equivocada - Richard Buckminster en Espacio Fundación Telefónica

 

La gente tiene pies, los árboles raíces.
Richard Buckminster 

Afirmaba que empezó a pensar por sí mismo a los 32 años, "cuando un individuo realmente piensa, esta tremendamente aislado" y su nueva vida comenzó tras la muerte de su primera hija de polio. Había sido expulsado un par de veces de Harvard, bebía y se arruinó en un negocio que emprendió con su suegro. Después de un par de años entregado al duelo y a la escritura, decidió contribuir a mejorar la vida de la gente. 

La Fundación Telefónica dedica estos días una exposición descomunal a Richard Buckminster un hombre cuyo gran mérito fue quizá inspirar a otros más que una serie de logros concretos. La vivienda podía solucionarse si se le aplicaba el proceso fabril de los coches, las ciudades podían regular su temperatura si eran cubiertas con una cúpula, los niños podían aprender mejor de manera individual con vídeos que vieran en casa. Junto a su fe en las soluciones tecnológicas, Fuller proyectaba lo que es casi nuestro presente: "el hombre, en cuanto a especialista, va camino de ser remplazado completamente por la computadora". 

Sala tras sala, decenas de piezas, dibujos, proyectos, maquetas abruman al visitante con una borboteante exhibición de la hiper productiva inteligencia de Fuller.

Dos de sus creaciones destacan de manera brillante: las cúpulas geodésicas que hoy se comercializan incluso como viviendas individuales y su mapa mundi, "cuando cambiamos la forma de representar, cambiamos la manera de pensar". 

En 1967 dio una conferencia acerca de la Tierra como nave espacial y nosotros, sus habitantes, como astronautas: "a nuestros hijos los mandamos a la escuela y les decimos; olvidaos del Universo y les damos en cambio, el abecedario". 

"Lo maravilloso de Fuller es que entiende el planeta no como algo que nos es dado, sino como algo que hay cuidar", explicaba José Luis de Vicente, comisario de la exposición. 

Fuller escribió después el texto de su charla, Operating Manual for Spaceship Earth, en el que ya advirtió de la sobreexplotación de los recursos naturales y la necesidad de usarlos de manera sostenible: En el futuro, cada uno de nosotros tendrá que habérselas con la totalidad de la Espacionave Tierra y del Universo".

Curiosidad Radical
En la órbita de Buckminster Fuller.
Gratuito con reserva previa de entrada en la web
Hasta el 14 de marzo


jueves, 10 de septiembre de 2020

Destacar o desaparecer - Sátiro moreno, mariposa encina

 

Satiro moreno -  Hipparchia statilinus    

Ese parece el dilema de tantos seres. Días en los que revoloteas sobre las cosas como este sátiro moreno, como una mariposa. Creces, te expandes no necesitas brezal ni piedra en los que descansar. Pero hay ocasiones en las que, con las alas casi rotas, te preguntas para qué destacar si lo que necesitas es desaparecer. Reposar en tronco o roca, a salvo, y absorber su seria quietud. Desde Granada a Turquía esta Hipparchia statilinus de apenas cinco centímetros, sabe que la vida consiste en eso: buscar la luz y reposar en lo gris. Destacar y desaparecer.



La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Cien momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid




miércoles, 9 de septiembre de 2020

En madera de cerezo - Jaime Hayón, Proyecto Connected en el Design Museum de Londres

 

Desde el 11 de septiembre se expone en el Design Museum de Londres la mesa y la silla que el diseñador Jaime Hayón realizó para el proyecto Connected, una propuesta a nueve diseñadores internacionales de la American Hardwood Export Council (AHEC), Benchmark Furniture y el propio museo. 

Se eligieron tres variedades de madera muy abundantes pero menos utilizadas habitualmente: roble rojo, arce y cerezo y se conectó a cada diseñador con un artesano carpintero para que trabajaran a la par. Connected ha planteado desde su comienzo un desafío: lo harían de manera remota, vía online y por tanto, el diseñador conocería el resultado final de su trabajo el día anterior a la apertura de la exposición, el 10 de septiembre.

Hayón, el único diseñador español seleccionado, se entusiasmó con la idea de hacer una pieza extraordinaria y "aprender haciéndola", “me gusta la idea de honrar algo tan simple como un trozo de madera, un material básico que se ha utilizado durante generaciones. Me encanta eso".

Las medidas que los distintos gobiernos tomaron durante la emergencia sanitaria del Covid19 hizo que muchos trabajadores hubieran de permanecer en casa, trasladando el puesto de trabajo a su hogar. Connected ofrece una mirada distinta a estas nuevas necesidades desde la creatividad de los diseñadores y el conocimiento de los artesanos: “la pandemia me ha abierto los ojos sobre el trabajo desde casa y la calidad del espacio que me gustaría lograr. También me ha recordado el consuelo emocional que los objetos pueden brindarnos. Proporcionan un sentido de identidad y son capaces de comunicar quién eres a otras personas”, explicaba la diseñadora polaca, y también participante, Maria Jeglinska-Adamczewska. 

"Los meses de confinamiento han sido muy distintos a mi cotidianidad habitual, creo no haber pasado más de dos semanas sin viajar desde hace años", añadía Hayón, "yo viajaba por mi trabajo el 70% del tiempo y quedarme en el mismo lugar supuso un cambio total. La mesa fue el objeto-testigo de este cambio ya que se convirtió en mi sede de todo: trabajo, familia, comidas, charlas. Este proyecto ha sido la posibilidad de reflexionar acerca de la mesa en tiempo real. 

Sobre la variedad de madera por la que Hayón optó reflexionaba: "escogí la madera de cerezo para la mesamachine por su tono y dureza. La pieza que he presentado es una mesa con distintas extensiones que se presta a la diversidad de acciones que se necesitan en estos momentos. Es una pieza muy especial, a la par flexible y adaptable". 

Jaime Hayón, Hayon Estudio, abrió su estudio en 2001. En la actualidad tiene oficinas en Valencia y Barcelona (España) y Tresviso (Italia). Ha obtenido numerosos premios, incluidos los Elle Decoration International Design Awards en varias ediciones. Ha sido reconocido por la revista Wallpaper como uno de los creadores más influyentes de la última década, elogiado como un "visionario" y uno de los iconos más creativos de Time Magazine.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Un amor en el que crecen las flores y habitan los pájaros - Petrit Halilaj en el Palacio de Cristal, Parque del Retiro (Madrid) - Museo Reina Sofía

 


"Los lugares que busco son utópicos, son cotidianos 

y no sé cómo hacerlos realidad", Petrit Halilaj

Un palacio de cristal lleno de flores abierto sobre los jardines y al que vienen a comer los pájaros, las mariposas, las libélulas y todas las pequeñas criaturas que vuelan dichosas en las suaves temperaturas de septiembre. Los visitantes pasean maravillados bajo grandes lirios, claveles y forsitias. Los niños y los adultos se hacen fotografías, sonríen alborozados y se escucha su contento. Al anochecer las grandes flores se iluminan.

Y toda esta belleza, esta risueña esperanza, esta alegría es una metáfora del amor de Petrit Halilaj (1986, Kosovo) y su pareja, el español y también artista, Álvaro Urbano. Por eso, los claveles.

Halilaj como hacen esas aves del paraíso ha creado un lugar con su recuerdo de familia más hermoso, con sus amados pájaros y su cariño por las flores y los árboles para simbolizar el nido en el que habitar con Álvaro:

 "El cuervo blanco que sostiene un trozo de madera en History of a Hug [Historia de un abrazo, 2020]  alude a un momento particular en la historia familiar de Halilaj: era la herramienta de trabajo de su abuelo en el campo y el objeto que sostenía cuando supo que su esposa había dado a luz a su primer hijo. Incapaz de expresar en público su inmensa alegría, que podría haber sido interpretada como un signo de debilidad en una sociedad patriarcal, abrazó el poste con tanta fuerza que pensó que lo rompería". 

Halilal toma, para sus exposiciones, objetos físicos de su pasado: flautas del neolítico que sus compatriotas aún llevan en los bolsillos, gallinas, pájaros, ramas, hierba o los pendientes de su madre. "Huyendo, sin embargo, de la nostalgia y el patetismo"

Italia le cambió la vida al joven Petrit Halilaj que se había criado en un campo de refugiados. En Italia se formó y dejó atrás los conflictos que asolaban su tierra, recuperó la vida cotidiana. 

En la actualidad, reside entre Kosovo y Berlín y sus exposiciones se refieren a sus orígenes, a la guerra que entre 1998 y 1999 desgarró su lugar de nacimiento y en donde además, su condición de homosexual añadía un conflicto personal a un drama colectivo. Para artistas como él, siempre hay un riesgo de que la autobiografía se imponga sobre la obra. 

Sus instalaciones poéticas e imaginativas, surrealistas tienen la rara cualidad de aunar la crítica y la esperanza, la recuperación del dolor y el optimismo, una ironía subversiva y la confianza en el futuro. 

A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados es el título de esta exposición que permanecerá en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro hasta el 28 de febrero. El acceso es gratuito y forma parte del programa del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 


domingo, 6 de septiembre de 2020

Esperando junto a los campos de batalla- Buitre leonado

 

Buitre leonado - Gyps fulvus

No consigue ser un animal simpático quizá porque acude a los vertederos a comer de nuestros restos y allí, junto a las gaviotas y los milanos negros rebusca entre las basuras. Cuando a veces, se interna en las ciudades y sobrevuela majestuoso nuestros rascacielos se le captura de inmediato y se le devuelve a las afueras. Lo pilotos apenas anotan incidentes en vuelo si uno de ellos se ha metido en las turbinas del avión. Es capaz de volar a una altura mayor que el monte Everest y en Zimbabue, un ornitólogo observó cómo en los campos de batalla, esperaban posados junto a las cercas que delimitaban los terrenos plagados de minas a las gacelas descuidadas que atravesaban las alambradas de púas. Entonces, se abalanzaban sobre su comida ya despedazada. 


El 5 de octubre se celebra el Día Mundial del buitre 



La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Cien momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid



jueves, 3 de septiembre de 2020

En la estación dorada vuelve a brillar el peral - Theodor Fontane y Tilman Riemenschneider - Un frutal de doscientos años en La Hiruela, Madrid


Lo importante era que el árbol hubiera sido cortado en buena luna para que la madera, extraída en el sueño del invierno, reposara por siempre en la escultura del artista. Había opiniones sobre el momento justo, tantos como tipos de hoja: cuartos menguantes o crecientes según tuviera hojas redondas o aserradas.

Él, afirman, fue el primero en saber que el año de lluvias que vetea de claro o el perfumado aroma de la madera de peral que respiraba al trabajar la pieza, conmoverían tanto como un apóstol, una virgen o un cristo coloreados. Así, tan sólo eran negros el iris y las pupilas y rojos los labios y heridas. A pesar de las limitaciones de la monocromía, Tilman Riemenschneider dejó que la materia en la que talló a San Juan o San Pedro y todos los apóstoles desapareciera ante los ojos del creyente para lograr lo más importante, una visión interior.

En el pueblo serrano de La Hiruela, el más bonito de Madrid, dicen los lugareños, había colegio y casa para la maestra, un molino harinero, carboneras y más de 30 variedades de árboles frutales: cerezos que gustan de los veranos frescos, perfumados nogales, ciruelos que no se injertanperales y  manzanos que soportan bien las heladas.

Manzanas rojas, pepita o maílla blanca. Manzanas para perfumar la ropa en los armarios o llevada en carros y a lomos de caballería para ser vendida en la capital a las confiterías de la castiza Plaza de la Cebada, en donde también se apartaba grano para los caballos del rey.

Y cultivaban, por si fuera poco, una rareza, una manzana pequeña, dura y picuda que bautizaron con el nombre de pero.

La madera de peral que en 1491 Riemenschneider talló para el primer retablo que le dio fama, el de la Santa Sangre, en la iglesia de San Jacobo que proporciona orientación a los peregrinos porque está en el Camino de Santiago de Compostela; ha sido tratada en varias ocasiones para protegerla de los parásitos. El gran escultor alemán trabajaría, después de esta obra, treinta años más hasta lograr lo que cualquier hombre como él ambicionaba: reconocimiento a su trabajo, varios hijos dotados para la talla y una buena posición social. Llegó a ser alcalde y cuando su destino parecía cumplido, miles de campesinos se levantaron contra la nobleza. Riemenschneider, fiel a su conciencia, les apoyó.

Cada octubre, La Hiruela celebra la fiesta de recolección del pero. Se escuchan canciones populares y se cocina comida de pastores, se injertan frutales y se venden nueces del año. Los visitantes admiran el gran árbol que los recibe: un peral de más de doscientos años que un vecino plantó quizá porque de tan delicadas, las peras se cultivaban menos. Este peral de 15 metros es el árbol frutal más longevo de Madrid y aún es visible la herida en la que le injertaron una rama de la variedad Don Guindo, esas que debían ser del agrado de Zuloaga porque les que dedicó un bodegón.

Wuzburgo, la ciudad alemana de Riemenschneider se rindió y él fue apresado, encarcelado y torturado en la fortaleza de los príncipes-obispo que sobre una colonia se enseñoreaba y aún enseñorea sobre aquellas tierras. A Konrad von Thüngen, el príncipe-obispo, le fue indiferente que al contemplar, talladas en madera de peral o tilo, la Santa Sangre, la Virgen y el Niño o Santa Ana y los tres bandidos, la gente conociera el sentido del misterio y tuvieran valor y serenidad ante la existencia. Los verdugos quebraron sus manos. Quizá no las rompieran, como aún discuten los historiadores, pero Riemenschneider sólo sobrevivió un año más y en la lápida que su hijo George talló para su tumba en 1531 las sostiene en un gesto que nada tiene que ver con el orgullo, sino con el dolor. Un artista destruido, imposibilitado para expresar con ellas sus emociones.  

El gran escritor prusiano Theodor Fontane (1819-1898) escribió una balada sobre un hombre generoso y un peral, Herr von Ribbeck auf Ribbeck im Havelland.

Fontane, que se había sentado, por fin, a escribir sus novelas a los sesenta años era en palabras de  Thomas Mann: "de una naturaleza rara y adorable que maduraba cada vez más libremente, cada vez más sabiamente".

La canción del peral del señor Ribbeck es la canción popular más famosa de Alemania. 

Sintió su final. Era otoño.
Otra vez las peras rieron por todas partes;
Von Ribbeck dijo: “Me voy ahora.
Ponme una pera en mi tumba ".
(...)

y al tercer año de la casa tranquila
brota un peral.
(...)

Y los años subieron y bajaron,
un peral ha estado arqueándose durante mucho tiempo sobre la tumba,
y en la estación dorada del otoño vuelve a
brillar por todas partes.

lunes, 24 de agosto de 2020

La sed de gracia - Cisne


Cisne vulgar - Cygnus olor

Vuela mejor que anda y cuando nada, suspiramos, es majestuoso. Sólo los reyes en tiempos antiguos podían degustar cisne relleno de otros pequeños pájaros. Del carro de Afrodita, la diosa del amor, tiraban cisnes alados. Hasta China llegaron una pareja de cisnes de porcelana enviados desde Estados Unidos: el presidente de un Imperio saludaba a otro con un regalo delicado fabricado en un material que ni es barro ni es cristal, es oro blanco. En nuestras leyendas, los cisnes fueron antes hermosas muchachas. Cuál es el destino de estas aves que cargan sobre sí tantos de nuestros anhelos: el amor que no se acaba, la fidelidad eterna, nuestra sed de gracia.





La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Cien momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid