domingo, 8 de noviembre de 2020

De los vegetales al hombre y del hombre a los movimientos de las galaxias - El paisaje antiguo y la mirada precientífica del artista - Nudos de Paula Anta en el Real Jardín Botánico


"Hoy en día giramos la cabeza hacia el entorno natural y se puede plantear, gracias a la mezcla de disciplinas artísticas, una visión del paisaje antigua como representación romántica. Hay una nueva mirada sobre el paisaje y muchas Residencias artísticas hacen hincapié en proyectos sólo de naturaleza", explicaba la fotógrafa Paula Anta en una entrevista. 

Anta, que ha elaborado series sobre árboles negros (In swarz) o la maleza (Nudos), investiga el vínculo entre lo natural y lo creado y entre la fotografía y el hecho artístico. En algunas de sus instalaciones, los árboles entran por ventanas y puertas y la fotografía se imprime, a la manera antigua, sobre pan de oro aplicado a mano.

Nudos, Topologías de la memoria, en el Real Jardín Botánico, está compuesta por grandes fotografías de marañas vegetales enmarcadas en negro que parecen surgir del suelo, mientras que en las paredes cuelgan las de pequeño formato que permiten una observación más atenta del tema, el caos, y también más comprensible: el campo visual no se ve inundado y el ojo percibe, en la escala reducida, la repetición de formas y un ritmo en las sombras.

El dorado de Nudos induce al reposo de la mirada, a que no se extravíe: no en vano, el oro es el metal más valorado en todas las culturas por su estabilidad. El acierto de la propuesta de Anta es la duda que plantea entre admirar lo indescifrable y el empeño humano en estructurar, en dar orden, para lograr lo previsible.

"La sorpresa fue que este caos es común a las malas hierbas, las redes neuronales y los movimientos de las galaxias. Todo está en todo."

En la Fundación Mapfre también se exponen estos días, las series fotográficas del americano Lee Friedlander que anticipaba, hace décadas, la fascinación por los enmarañados tallos vegetales de los jarrones florales y la superposición de planos en los motivos del paisaje.

Fotógrafos y artistas plásticos parecen reparar en la vorágine natural, por así decir, de la Naturaleza, en una disposición de ánimo similar a la del gabinete de curiosidades, en admitir con alborozo la diversidad de la vida. Se asombran ante ella y quieren mostrar el vértigo de un mundo que existe vivo y autosuficiente al margen nuestro, en el que la ciencia aún no ha llegado para desbrozar, ordenar, clasificar y desconectar.

Nudos de Paula Anta y los trabajos sobre flores y paisajes de Friedlander proponen una contemplación poética, sin domesticación, de unas hierbas o unos árboles, de las estrellas o nuestro sistema nervioso. 

Abandonar las gafas de la botánica o la biología, de las categorías taxonómicas, del gran reino de los hongos o la filogenia; de la utilidad o el incisivo afán de conocimiento, del exhaustivo empeño en poner etiquetas. 

"Por más elegante, admirable y variada que sea la estructura de los vegetales, no llama lo suficiente la atención para despertar interés (...) esta variedad prodigiosa que reina en su organización no maravilla sino a quienes ya tienen una idea del sistema vegetal; los demás, ante el espectáculo de todos estos tesoros de la naturaleza no ven nada en detalle ni tampoco en conjunto, porque no tienen idea alguna de las relaciones y combinaciones que abruma con sus maravillas al espíritu del observador. Yo me hallaba, y mi falta de memoria debía mantenerse siempre así, en ese dichoso punto de saber poco para que todo fuese nuevo y puro, para que todo me fuese emocionante". Las Confesiones, libro XII, Jean Jacques Rousseau, 1770. 


Real Jardín Botánico

Nudos: Topologías de la memoria. 

Paula Anta 

Hasta el 8 de diciembre

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