sábado, 3 de enero de 2026

Desde el hielo y la nieve de los confines del mundo - Embalse de El Vellón (Madrid)

 


Nada más dulce, más profundo,
que el reposo que el bosque ofrece.
Inmóvil, impasible, se levanta
bajo el helado cielo del invierno.
Nikolái Nekrásov
Николай Алексеевич Некрасов

Maribel Orgaz - @curionatural
El día 1 de enero fui a recibir el nuevo año paseando, una vez más, por las orillas de el Embalse de Pedrezuela que también es conocido como embalse de El Vellón. Su aspecto en invierno es tan distinto y la vida que acoge tan variada que es una dicha recorrerlo en un día nublado. Los petirrojos cruzaban alegres de un lado a otro y en el agua, las gaviotas, los cormoranes y las diferentes razas de patos se sumergían pescando, sobrevolaban el agua y se llamaban unos a otros. Guadarrama al fondo, la luz del cielo tornasolando el agua. 

El embalse tiene una ermita, Nuestra Señora del Espinar, un embarcadero desde el que parten en el buen tiempo pequeñas embarcaciones de vela ligera, paredes de roca que a los escaladores les sirven de entrenamiento y un puentecillo con una portera. En este recodo es frecuente compartir el camino con las vacas que pacen en las laderas, avileñas en su mayoría y a veces, mis favoritas, las rubias y curiosas limusinas.

He leído en alguna parte que Madrid se bebería todo este agua en menos de un mes. A dónde llevaría entonces mi alegría de año nuevo, a dónde mi alegría de esperar otra primavera de peonías como fue la del año anterior en estas orillas. 

A mi lado, unas cercetas, Anas grecca, pastaban en el fango del pantano, un poco más más lejos, una pareja dibujaba una línea plateada en el agua. Estos patos que nadaban confiados eran mis preferidos en aquel rincón tranquilo. Las cercetas que llegan en diciembre a esta tierra desde el hielo y la nieve de los confines del mundo.  


Sigue leyendo

Sed de gracia - Cisne