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Agua de sombra,
agua de pozo,
agua de sueño.
Octavio Paz
Maribel Orgaz - @curionatural
El pueblo, explica la cartela, tenía varios manantiales de agua potable y diferente grado de pureza pero éste, el Pilancón, era extraordinario. Tan abundante que bastaba para regar gran parte de la vega alrededor. Tan profundo que una leyenda afirma que en una ocasión cayó dentro de él un carro con dos bueyes y desaparecieron. "Pero no somos pocos", continúa, "los que aún recuerdan los pececillos de colores que nadaban por sus aguas y que como niños nos sentábamos a ver en su grueso muro de piedra".
El pueblo, explica la cartela, tenía varios manantiales de agua potable y diferente grado de pureza pero éste, el Pilancón, era extraordinario. Tan abundante que bastaba para regar gran parte de la vega alrededor. Tan profundo que una leyenda afirma que en una ocasión cayó dentro de él un carro con dos bueyes y desaparecieron. "Pero no somos pocos", continúa, "los que aún recuerdan los pececillos de colores que nadaban por sus aguas y que como niños nos sentábamos a ver en su grueso muro de piedra".
Junto a este manantial que se ofrece seguro durante todo el año, reposa el embalse de Pedrezuela y en lo alto, vigilante, la ermita de la Virgen de El Espinar.
El camino que lleva hasta aquí parte del pueblo, Guadalix de la Sierra y se ha transformado en abril. Las margaritas crecen a refugio de los enebros y los endrinos ahora florecidos parecen nevados, las mariposas de la col revuelan entrelazadas a mi paso, las carpas saltan robustas entre los elegantes somormujos y los escandalosos ánades reales. Anas platyrhynchos
Al fondo, entre los arbustos, antes de llegar a las grandes encinas, canta un ruiseñor. Es 4 de abril y es el primero que escucho este año.
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