viernes, 16 de enero de 2026

Sumergirse en la vida secreta de la Naturaleza - En el estudio de Miguel Ángel Blanco con Martín Fernández - Biblioteca del Bosque

 


Hace unos días, el artista Miguel Ángel Blanco tuvo la amabilidad de invitarnos a ver su estudio y el proceso de su obra, la Biblioteca del Bosque

Acudí a esta invitación con Martín Fernández que posee la colección geológica privada más importante de España y que se expuso, en parte, en la Casa de la Cultura de Tres Cantos (Madrid). También nos acompañó Mili, su esposa. 

Miguel Ángel Blanco, de quien referencié su exposición El espejo humeante en el Museo Nacional de Antropología, ultima La cabaña de ámbar para el Museo de Artes Decorativas que abrirá sus puertas a la vuelta del verano y que será "la exposición más importante sobre ámbar que se ha hecho en España".

En la fotografía, Miguel Ángel Blanco sostiene uno de los caja libro que se expondrán en La cabaña de ámbar que incorpora piezas de Martín Fernández.

Con Mili y Martín Fernández en la Biblioteca del Bosque





viernes, 9 de enero de 2026

20 enero, 19h. - Se nos ha dado tanta belleza - Librería Alberti (Madrid) - Colección Paseos, Editorial Tundra

 



El próximo 20 de enero, martes, a las 19h. en la Librería Alberti, se hará una presentación conjunta de los libros que en la colección Paseos de la Editorial Tundra hemos ido publicando distintos socios de APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental).

Javier Morales, Marta del Riego Anta, Miguel Ángel Ruiz, Rafa Ruiz, Rafael Serra. Por mi parte, estaré con mi paseo Se nos ha dado tanta belleza. 

Y nos presentará María García de la Fuente, presidenta de APIA. 


Éste es mi tercer libro de Naturaleza, los dos anteriores son Flores. El esplendor de la Tierra  publicado tan precioso por Alicia Arés, editora de Cuadernos del Laberinto y La salvaje belleza alada, una colaboración con la Asociación Naturalista Primilla, ANAPRI. 
















sábado, 3 de enero de 2026

Desde el hielo y la nieve de los confines del mundo - Embalse de El Vellón (Madrid)

 


Nada más dulce, más profundo,
que el reposo que el bosque ofrece.
Inmóvil, impasible, se levanta
bajo el helado cielo del invierno.
Nikolái Nekrásov
Николай Алексеевич Некрасов

Maribel Orgaz - @curionatural
El día 1 de enero fui a recibir el nuevo año paseando, una vez más, por las orillas de el Embalse de Pedrezuela que también es conocido como embalse de El Vellón. Su aspecto en invierno es tan distinto y la vida que acoge tan variada que es una dicha recorrerlo en un día nublado. Los petirrojos cruzaban alegres de un lado a otro y en el agua, las gaviotas, los cormoranes y las diferentes razas de patos se sumergían pescando, sobrevolaban el agua y se llamaban unos a otros. Guadarrama al fondo, la luz del cielo tornasolando el agua. 

El embalse tiene una ermita, Nuestra Señora del Espinar, un embarcadero desde el que parten en el buen tiempo pequeñas embarcaciones de vela ligera, paredes de roca que a los escaladores les sirven de entrenamiento y un puentecillo con una portera. En este recodo es frecuente compartir el camino con las vacas que pacen en las laderas, avileñas en su mayoría y a veces, mis favoritas, las rubias y curiosas limusinas.

He leído en alguna parte que Madrid se bebería todo este agua en menos de un mes. A dónde llevaría entonces mi alegría de año nuevo, a dónde mi alegría de esperar otra primavera de peonías como fue la del año anterior en estas orillas. 

A mi lado, unas cercetas, Anas grecca, pastaban en el fango del pantano, un poco más más lejos, una pareja dibujaba una línea plateada en el agua. Estos patos que nadaban confiados eran mis preferidos en aquel rincón tranquilo. Las cercetas que llegan en diciembre a esta tierra desde el hielo y la nieve de los confines del mundo.  


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Sed de gracia - Cisne






sábado, 20 de diciembre de 2025

Un Cielo de nuestra creación - Desenfocado, Caixaforum Madrid

 


¡Nubes errantes del cielo azulado!
Sobre la tierra vais peregrinas.
 Mijail Yurevich Lermontov
Михаил Юрьевич Лермонтов
Maribel Orgaz - @curionatural
En Caixaforum y hasta el 12 de abril, se expone Desenfocado, lo borroso y lo impreciso, dice el anuncio de la muestra, como elementos expresivos.

Hay obra, entre otros, de Mark Rothko, Eva Nielsens, Claude Monet, Soledad Sevilla, Christian Boltanski, Mame-Diarra Niang y Bill Viola. 

Tras la Segunda Guerra Mundial, con "la erosión de todas las certezas", los artistas cuestionaron todo lo vivido y en su incapacidad de dar una respuesta exploraron posibles soluciones en lo difuso, en volver a mirar lo que que quizá no se había percibido bien. 

Las propuestas en esta exposición tan singular van desde la luz y el color flotando sobre el lienzo a paisajes como sueños o los rastros vaporosos del movimiento. Sombras veladas con lana de cobre pulido, el hollín como rastro del fuego. 

Casi al final, se ha dispuesto una sala de nubes viajeras, un sofá, sonido envolvente y un muestrario de gafas. Una invitación a "regalarse un momento de imaginación" para encontrar figuras a través de lentes onduladas o rayadas más o menos opacas, en un cielo sin dioses airados que puedan enviar truenos ni lluvias anunciadas por sus formas extrañas. 

Despreocupados contemplamos un firmamento de nuestra creación sin aves que con su vuelo dibujen trazos con los que anticipar un destino quizá ilegible en nuestras ciudades de hormigón. 

"Nos enfrentamos", escribió el poeta Manuel Vilas, "al futuro, que traerá leyes nuevas y una de esas leyes será la derrota y desaparición de la naturaleza. O tal vez, la sustitución de una naturaleza real por una virtual, en donde las diferencias sean prácticamente imperceptibles".


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Si la solución de un problema no es bella, sé que está equivocada - Richard Buckminster 



viernes, 12 de diciembre de 2025

Nosotros tenemos la pasión de la tierra - El río, Ana María Matute

 


La iglesia sobre la tierra
los brazos de nuestro reloj crucificados
todo se lo han llevado.
John Berger


Maribel Orgaz - @curionatural
En el Centro de Educación El Cuadrón en la sierra norte de Madrid tiene lugar cada dos o tres meses, Literatierra, un encuentro de lectores en torno a los temas de la naturaleza y el mundo rural. Este club de lectura está coordinado por Amaya Castillo que es quien elige los títulos a leer. 

Este próximo domingo, pondremos en común El río de Ana María Matute, una colección de microrrelatos, a veces, tan solo escenas, de la vida en un pueblo, Mansilla de la Sierra, en La Rioja, de donde provenía su familia y al que llevaron a la autora cuando tenía diez años para mejorar su salud.

La escritora conviviría con sus abuelos hacia 1935 y aquel próspero pueblo fue anegado en 1959 para abastecer a las huertas riojanas. El desplazamiento a unos cientos de metros de sus habitantes fue traumático y para acompañar con cierta perspectiva la lectura de estos relatos cabe destacar que a los constructores del nuevo Mansilla se les olvidó edificar pajares "en donde cobijar el ganado".

Ana María Matute habló siempre de su género favorito, el que más leía, la poesía y también de su incapacidad para escribir un solo verso.

La calidad de su prosa lo atestigua y esto es lo que eleva sus relatos. La mayor parte de ellos, excepto Los hornos, y por algo es elegido para la lectura pública en muchas ocasiones, están impregnados de tremendismo, soledad, tristeza y crueldad. El fondo, por otra parte, tan común a su obra. 

"Los niños asesinan pájaros, ahorcan perros, aplastan sapos, martirizan saltamontes y murciélagos", puede leerse en el relato Los niños y la muerte.

El lirismo de las descripciones amortigua la miseria del lugar y sus gentes. De su primitivismo. De sus sentimientos ridículos:

"Muchas veces nos hemos sorprendido del amor que sienten los campesinos por sus animales (...) Este amor a los animales, este exagerado apego, me pareció desmesurado y un poco risible".

Matute creció con tata y criados, en una vida al margen del campesinado que describe a lo largo de los 49 relatos que componen El río. Aquellas gentes a las que un plan nacional de regadíos sacó de sus casas destruyendo el lugar en el que habían vivido desde hacía siglos, son narradas desde la misma distancia e incomprensión que impidió a los urbanistas construir además de calles y casas, lugares para guarecer su ganado. 

Las memorias de la infancia en el pueblo, decía una escritora, no son literatura de naturaleza pero obras como El río ayudan a entender mejor, el afecto al escritor Miguel Delibes, sin duda menor en su calidad literaria pero inmenso en la verdad de su corazón, en la simpatía por una cultura rural que fue destrozada, afirmaba, "sin que la hayamos sustituido por nada noble". 

"Iban llorando de alegría, cubiertos de barro y de lágrimas, de nombres extraños como estrellas. Llenos de una riqueza antigua y misteriosa, que nosotros no sabemos entender", concluye la escritora tras la movilización en la noche de mujeres y niños para rescatar a sus vacas y terneros de la inundación del pueblo.

¿Acaso la vida en las fábricas fue mejor?, planteaba John Berger en Puerca tierra, la primera parte de su trilogía sobre la destrucción de una existencia arraigada, de la eliminación histórica del campesinado. 

En Viviremos largamente, Matute narra la muerte de un niño al que las mujeres colocan una flor de papel en la boca antes de enterrarlo. Tras una descripción casi antropológica del ritual propia de un espectador sobre una tribu ignota, la narradora transcribe las palabras de un viejo inválido al que sus vecinos consideraban un poco chiflado: "los que son como él mueren pero nosotros viviremos largamente porque tenemos que luchar, porque tenemos que sudar, renegar, maldecir: nosotros tenemos la pasión de la tierra. Nosotros tenemos la amargura, la sal, el fuego".

"Ha pasado el tiempo y han cortado los árboles, Desparecieron los álamos del río, como los últimos soldados de un mundo perdido...".


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Capaces de romper el viento, Maclura pomifera




 







sábado, 6 de diciembre de 2025

El imaginario fósil de Joan Rom - No hay ninguna necesidad de subir la montaña - Casa Encendida

 



Regresarán las uvas a la tierra.
Y allá abajo el tiempo sigue esperando, 
lloviendo sobre el polvo.
Pablo Neruda 


Maribel Orgaz - @curionatural
En la Casa Encendida, bajo el título Oro tejido con paja, Joan Rom expone obras vinculadas al lugar en donde vive, junto al complejo petroquímico más grande del sur de Europa. 

Rom sale a caminar "mirando al suelo" y recoge materiales que reelabora en su taller.

El artista fotografía plásticos enganchados a las ramas de los árboles.

Acumula restos cerámicos que cosidos con hilo de cobre forman grandes collares "cansados".

En esta sala blanca, tallos de sarmiento resecos descansan exhaustos contra la pared.

En el suelo, después de afilarlos, esparragueras silvestres, Asparagus acutifolius.

Un imaginario fósil, de naturalezas muertas, desecadas. Sin épica, sin apelar al sentido maravilloso de los seres que un día nos acompañaron. 

Esa es nuestra fe, que contemplaremos esta masacre tras un cristal. Que asistiremos a la destrucción de las fuentes de nuestra vida en un búnker quirúrgicamente aislado. 

"No hay ninguna necesidad de poner los pies en todos los rincones del planeta, no hay ninguna necesidad de subir la montaña", reza una cartela.

"Quizá la Naturaleza, reflexiona el artista, "nos envía mensajes: quédate en tu casa, no ensucies, no contamines". 


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La vida en silencio - Rafael Navarro, Cuerpo y naturaleza







viernes, 28 de noviembre de 2025

Congreso de periodistas ambientales - XVI Congreso APIA

 


Cada dos años, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, APIA, a la que pertenezco desde sus inicios, celebra un congreso. Esta edición que acaba de finalizar es la XVI.

Durante dos días en Círculo de Bellas Artes y bajo el lema, Ante los bulos vamos a contar verdades, se ha hablado de los nuevos desafíos periodísticos para trabajar con fuentes fiables, evitar bulos difundidos por las redes sociales y la necesidad cada vez mayor de hacer una segunda verificación de lo publicado.

Nuestros Congresos se cierran con los premios VIA APIA y VIA CRUCIS al buen hacer en comunicación y a la tergiversación informativa, respectivamente.

La conclusión, en esta edición, la ha realizado Sara Aagesen Muñoz, vicepresidenta del gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Los dos días están grabados en el Canal de Youtube de APIA y puedes verlos aquí.