jueves, 5 de agosto de 2021

Siegan para él, hierbas en flor y le dan agua de los ríos y piensos cereales - El caballo - Ulrich Raulff y las Geórgicas de Virgilio -


Si alguien te pregunta quien soy,
solo ponte de pie, míralos a la cara y di,
 soy una mano amiga, soy un héroe.
Bonnie Prince Billy - The World's Greatest

"Desde el primer momento", escribe el poeta romano Virgilio en esa declaración de amor al campo que son las Bucólicas y las Geórgicas, "el potro de buena casta camina más erguido por los campos y baja las manos elegantemente"

Hace décadas buscamos en el espacio con naves y señales de radio otros planetas habitados. Atravesando las regiones heladas del sistema solar hemos confirmado una vez más, a 20.000 años luz de distancia, en la constelación de Escorpio, la angustia de otro mundo lejano en completa oscuridad. 

José Luis Vidal, latinista, bromeaba en una conferencia acerca de Virgilio y su idealización, hace más de dos mil años, de la vida campesina porque "es como un ecologista que no ha visto el campo". Virgilio crea un mundo rural imaginario, una utopía. 

Su despacho verde se compone de dotes como poeta y cierta experiencia como pequeño propietario rural y dedica sus versos a los asuntos de la tierra: el nacimiento de los árboles y cómo manejar colmenas, injertar frutales y criar ganado. Con respecto a los caballos detalla cómo cuidar al mejor ejemplar de la cuadra, "hay que segar para él, hierbas en flor y  suministrarle agua de los ríos y piensos cereales para que sus hijos no recuerden con su debilidad los ayunos de los padres".

La domesticación del caballo tuvo lugar quizá cinco mil años atrás, en las estepas euroasiáticas. En la Grecia clásica, sólo Tesalia era un territorio apto para el caballo y se les sometió con bridas y montando sus lomos. Esta habilidad causaba tal admiración que "por eso, aquellos jinetes fueron llamados centauri". Un ser fabuloso, mitad hombre, mitad caballo. 

Comenzó así su larga convivencia con los hombres. Los caballos fueron usados para transporte, para ayudar en los campos y como bestia de guerra. Tiraron de arados y carros, sirvieron de montura y fueron sacrificados en honor a los muertos y también, por supuesto, siguieron abasteciendo de carne las mesas. 

Curiosamente, los intentos de someter a las cebras, pariente cercano de caballos y asnos, fracasaron. La cebra se salvó de la domesticación porque era impredecible, audaz y de gran fiereza "hieren en los zoológicos a sus cuidadores más que los propios tigres". Quizá los caballos, según los zoólogos, se prestaron a la domesticación para no extinguirse. 

"La cumbre de la era del caballo fue en 1880. Para entonces había desplazado al buey y al asno como principal proveedor de tracción animal, detalla Ulrich Raulff en su estudio monumental, Adiós al caballo"la cría del caballo ocupaba el corazón del sistema agrario. En el siglo XIX, las granjas no sólo llevaban a la ciudad alimentos, también criaban caballos". 

"Los caballos de ciudad se jubilaban a los cinco años, los de tranvía se agotaban a los cuatro años". En libertad un caballo puede vivir entre veinte y veinticinco años. Cojeando, lisiados e inservibles eran sacrificados: "los parisinos se indignaban cuando los veían con las crines cortadas camino del matadero". En Francia, los propietarios tenían la costumbre de raparlos para vender su pelo.

En combate, la caballería era usada como arma de choque para romper y aplastar las líneas enemigas. 

Seiscientos mil hombres fallecieron en la guerra civil americana y un millón y medio de caballos. Frente a los cañones y las ametralladoras, con el aumento de la capacidad de fuego de las armas, el caballo era inservible en las campañas bélicas.

"No faltaron las voces", escribe Raulff con amargura "que denunciaron los peligros de la caballería a partir de la guerra de Secesión americana". De dieciséis millones de caballos utilizados en la I Guerra Mundial, murieron la mitad y a pesar de todo, volvieron a utilizarse en la Segunda y las cifras de este holocausto animal fueron similares o incluso superiores.  "El caballo, ese gran animal indefenso, no puede esconderse, se queda inmóvil cuando las bombas caen y espera ahí la muerte." relata el periodista Ryszard Kapuscinski en sus memorias sobre lo vivido en la invasión de Polonia en 1939. 

"El caballo es un excelente medio de distanciamiento; otorga al jinete una distancia especial, horizontal y vertical, entre él y su entorno pedestre", concluye Raulff a modo de explicación, "el hombre a caballo evoca la imagen grabada en los europeos de San Jorge". La caballería estaba cautiva de imágenes de guerras pasadas en cuya belleza aún creía. 

Sólo el tanque salvó, por fin, al caballo como arma de choque.

Desterrados por las máquinas, el declive del número de caballos fue imparable hasta su resurgimiento en los años 70 para practicar equitación y como objeto de ocio.

Este amanecer había sido captado por el cine en  El último caballo o Vidas rebeldes y ha continuado con Lean on PeteThe Mustang, o The rider, películas que se dirigen a un público que desconoce el uso del caballo en la vida cotidiana y que ha desarrollado una nueva sensibilidad con su destino. La televisión inauguró por su parte, una suerte de pony-club hogareño con la serie Bonanza.

Los datos de los astrónomos son precisos, en los últimos cinco mil años, desde 1.715 estrellas cercanas, si hubiera vida inteligente, habrían podido detectar la existencia de la Tierra, habrían podido encontrarnos.

"No te puedes encariñar con un caballo", le dice una jockey al protagonista de la hermosa y triste Lean on Pete, "si pierden muchas veces los venden. Así son las cosas". Charley es un adolescente abandonado que intenta dar una nueva oportunidad a un caballo de carreras destrozado. 

Hasta ahora, sólo sabemos de planetas demasiado fríos con atmósferas venenosas que impiden la vida y en la vasta soledad de los cielos, en ese infinito desierto helado, como únicos compañeros de viaje, nos han sido dados los animales.

El chico huye con Pete y durante todo el camino se niega a montarle. La misma dignidad y cariño que él espera lograr

Ese respeto y afecto que cualquier animal, en un universo lleno de muerte y soledad, merecería encontrar. 


Sigue leyendo 


martes, 27 de julio de 2021

De océano y costa - Gaviota patiamarilla

 




Gaviota patiamarilla -  Larus michahellis

Son costeras no de océano dicen los expertos y en esta aseveración surge una duda: ¿nosotros de dónde seremos? ¿de lo inmenso o de la orilla playera? ¿De volar o de suelo? En el mar, las gaviotas se nutren de los descartes de los barcos pesqueros y en el interior de vertederos. Miles de ellas pasan los inviernos en los pantanos, territorios que nunca le fueron necesarios pero a los que se han adaptado sin problema. No parece que les tienten nuestros colosales empeños: presas gigantescas que embalsan ríos milenarios, canales que unen mares. Quedaos con vuestros desafíos artificiales, parecen decir, no es necesario tanto océano para vivir en vuelo.


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid

                                                                  En papel, ebook y en kindleunlimited




sábado, 10 de julio de 2021

Renegar del hielo - Jilguero en cardo

 



Jilguero en Cardo - Carduelis carduelis 

Le gusta el calor dicen los expertos y España, añades, cuando compruebas el abundante censo de este ave; y eso se propuso cuando emprendió vuelo desde su origen, el Himalaya atravesando el estrecho de Bering hasta llegar a Europa: vivir a una temperatura amable con la vida, renegar del hielo. Los jilgueros se lanzaron con determinación al mismo viaje que dicen, hicieron algunos hombres de continente a continente. Aquellos escasos humanos se aventuraron, como este pájaro, en un infierno helado con un objetivo que aún desconocemos. Un ave del cerebro de una avellana fue capaz de conformarse con hallar un lugar a temperatura de vida y cantar en él, la dicha de los días pero sus compañeros en la Tierra, los hechos a semejanza de Dios, continúan, sin que sepamos el motivo, sobreviviendo en tierras yermas a temperaturas bajo cero y un sol que medio año se esconde. Este jilguero en cardo, Carduelis carduelis no perdió su rumbo y  su meta. Y aquí está deleitándose –entre trino y trino- con las semillas de un cardo, su manjar predilecto, en estas ardientes tierras. 


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid

                                                                  En papel, ebook y en kindleunlimited



Sigue leyendo.

lunes, 7 de junio de 2021

Aligerar, empequeñecer - Garceta común

 


Garceta común - Egretta Garzetta

Cuesta creerlo. Esta garceta es un dinosaurio transformado. De lo grande a lo pequeño, de lo pesado a lo ligero. Algo, sin embargo pervive aún en ella de un pasado de hace más de doscientos millones de años. Los dinosaurios se deslizaron y saltaron de los árboles y el resultado fue convertirse en pájaro porque para cambiar de destino hay que abandonar lo que uno es, dejar atrás escamas y pelo, crear huesos nuevos. Abandonar la gran bestia que se fue en un tiempo ya desvanecido.


La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid

                                                                  En papel ebook 




Sigue leyendo



domingo, 30 de mayo de 2021

Las grandes ballenas y sus escamas, Pere Guillén - Hereditas, los paisajes interpretados de Gonzalo Borondo - Museo Esteban Vicente, Segovia

 

"El universo", explicaba el artista Gonzalo Borondo "está formado en un su mayoría por materia oscura y es probable que el pasado forme parte también de esa materia". Borondo expone estos días en el Museo Esteban Vicente una intervención denominada Hereditas.

El último rey medieval castellano ordenó construir en Segovia, donde parecía tener algún descanso de sus congojas, un palacio más cómodo que el Alcázar. El monarca de mirada intensa, rubio y aspecto feroz "solitario pero de corazón generoso que gustaba andar por los montes", heredó estas tierras segovianas con apenas 14 años y fue allí más feliz que en ninguna otra parte de su reino. 

En este antiguo palacio, ahora Museo Esteban Vicente, Gonzalo Borondo ha evocado un pasado que flota en los jardines, está contenido en los muros y late invisible en las salas. Enrique IV pernoctó por primera vez en él, en 1463, "y desde entonces se convirtió en su residencia preferida alejada del ambiente gélido de las grandiosas salas del Alcázar", según reza una de las cartelas. 

En la Castilla de aquel tiempo, de entre 1380 y 1500, los expertos han contabilizado 700 poetas con obra conservada, aunque estiman que habría muchos más. El interés de la nobleza en los libros era tal que en 1488 los libros fueron liberados de pagar tributos.  

Todo es precioso cuando sabemos que va a desaparecer. Hereditas se extiende por este palacio de palacios, evocando una memoria invisible hecha de lo sagrado y lo eterno, de la Naturaleza efímera en imágenes líricas, oníricas. Un bosque de figuras de vidrio barrido por haces de luz en el que deambular como un fantasma entre fantasmas. "Quiero que mi arte genere lugares que dejen un poso en la memoria".

Enrique IV no atendió a los requerimientos de los nobles que pretendían aparatosas campañas bélicas en Granada, y obligó a que parte de la lana producida en la región se dedicara a la industria textil interior en lugar de exportarse a Flandes. Entonces, desató un odio implacable: en Ávila desde la alta nobleza, a la Iglesia y las órdenes militares propietarios de los grandes rebaños levantaron un cadalso y fingieron deponerle. 

"Había allí bosques en grandes montes espesos, amigables, en los que se deleitaba naturalmente en andar por ellos", recogían las crónicas sobre el monarca, "un hombre retraído, entusiasmado por el paisaje natural que existía en los alrededores de Segovia". 

En la oscuridad de las salas, hojas casi como fósiles, figuras sagradas, óleos de caza: "cuanto más excavas", afirma el artista, "hay menos luz". En 2019, Gonzalo Borondo creó Merci, una obra increíble en el interior de una iglesia antigua de Francia.  Un cosmos similar. "Creemos que todo está claro pero vivimos en un mundo con muchas proyecciones más que realidades".  

En el patio central, las enormes raíces de los árboles inundan los espacios y sujetan retratos borrosos de damas y señores más allá de los siglos. "Segovia no puede vivir solo de su pasado, tiene un gran potencial estando tan cerca de Madrid, siendo esa joya que es". 

La quietud y el silencio de esta intervención, la oscuridad y las sombras sumergen al visitante en una vivencia casi alucinatoria. "Párate y respira, los sueños sirven para coger fuerza y contestar a lo que está pasando. Estamos invadidos de un lenguaje estridente y de una exigencia de producción que te lleva a perder tus orígenes", Gonzalo Borondo.

Aquel monarca de aspecto fiero a semejanza de un león "pero excesivamente bondadoso y amante de su pueblo" otorgó importantes mercedes a Segovia: puso en marcha ferias y mercados en la ciudad, ordenó el establecimiento de una ceca para acuñar moneda. 

El poeta de corte Pero Guillén de Segovia, "sé los jubileos, los eclipses solares y los cielos medir", aunque sevillano de nacimiento, acudió con insistencia a los textos sagrados y a los escritores medievales cristianos para componer sus poemas, "sé las raíces, las especias secretas de los elementos y sus amistanzas". Estimado por su rey, al que sirvió con lealtad, se sumó, muy a su pesar, a los nobles levantiscos cuando Enrique heredó el trono, afirman los historiadores. 

Guillén cayó en desgracia y se dedicó al oficio de copista que le sumió en la desesperación y dañó su vista. Desde su casa de Pedraza, en donde residía con sus hijos pequeños, "el mejor poeta del reinado de Enrique IV, autor del más antiguo diccionario de la rima castellana, y del primer intento de traducción al castellano de los Salmos", envió al Arzobispo Carrillo una súplica y un poema. 

El conocido como Gran Trovador pudo volver a componer sus versos protegido por aquel duro hombre de fe, "trabajador en las cosas de la guerra" al cual no había llevado aquel suplicatorio en mano, por no ponerse bermejo.

                                                                                             Hacen los vientos volar las estrellas

rompiendo los robles, sus troncos y ramas

no tiene la gente sosiego en sus camas

redoblan su miedo las grandes ballenas

oyendo en lo seco crujir sus escamas.


Moises Ibn Ezra (1055-¿1135?)

¿Dónde están las tumbas de los hombres que han muerto

sobre la faz de la tierra desde los días antiguos?

Tumbas amontonadas sobre tumbas.

Durmiente durmiendo sobre durmiente,

en agujeros en el polvo juntos yacen,

piedras de tiza con piedras de rubí.


Sigue leyendo

Apiadarse del desconsuelo. Urraca

Un plumaje que anuncia la penumbra - Somormujo

Cómo vivir mejor. Los dominios del Khan - Carbonero garrapinos


miércoles, 26 de mayo de 2021

De los emperadores de la China - Martín pescador

 


Martín Pescador - Alcedo atthis 


En casi cualquier parte, es de sobra conocido, hay alguien que se siente diferente o simplemente Rey, Visir o Emperador. Naces por azar en, digamos, la China antigua y ya sabes que hombres y aves; caballos y aguas son para ti. Harás apresar al Martín Pescador para arrancarle las plumas; a los tigres, los huesos; a los rinocerontes sus cuernos. Vivirás acompañado de todos los tesoros y te harás enterrar con tus mujeres, con todos tus jades. Ordenarás forrar cajas de plumas de Martín Pescador, las repujarán en plata y las comprarás en cada esquina de tu reino sin tasa. Porque, te dirás al pasear y contemplarlo posado en una rama, lo que de verdad quieres es apresar su cualidad especial: una explosión de color que cambia según incide la luz del sol. Nunca del mismo tono, nunca igual, siempre diferente. Única. Apoderarte de esa diferencia que este despreocupado pájaro consigue con la sencillez de unas pocas plumas bendecidas de luz sin destruir, matar o sojuzgar.




La salvaje belleza alada - Maribel Orgaz
Momentos en la Naturaleza - Edita, ANAPRI-Leerenmadrid


                      

                                                                    En papel o ebook 


Sigue leyendo...

Antes del hombre, el pato

Llenarnos de un canto nuevo - Zarcero común




domingo, 16 de mayo de 2021

Olvidarse del mundo y ser sólo distinción - Los lirios de agua y los Jardines de Vista Alegre - Luis Rosales y el Marqués de Salamanca

De mirar levantado hacia la altura 

como una fuente con el agua helada. Luis Rosales

Aún no estaban de moda los baños de ola, ni la playa ni la brisa del mar; la aristocracia buscaba en las afueras el aire fresco, el agua y la belleza en sus fincas de verano. Olvidarse del mundo, ser sólo distinción.

Ella era una joven italiana de poco más de veinte años, viuda con dos hijas pequeñas y se hizo construir un paraíso. Un lugar rodeado de jardines cerrado por frutales y una alta pared que marcara el límite a las intrigas cortesanas, a las obligaciones como reina. Un lugar en el que montar a caballo, celebrar fiestas, admirar los lirios de agua y decirse que la vida, después de un matrimonio por obligación, le daría una segunda oportunidad. 

En el barrio de Carabanchel, 240.000 habitantes, los bloques de pisos se detienen ante los grandes árboles, las flores y el vuelo de las golondrinas que estos días toman agua con sus picos para hacer el barro de sus nidos: Vista Alegre y ningún otro nombre sería mejor para este oasis. 

El Jardín de Juegos, el invernadero de plantas exóticas, el canal navegable con su noria y su estanque, la cascada, la faisanera, la casa de vacas y el palomar, el gran palacio con decoración a candelieri, el columpio para las damas "el del charco y el ruso de vuelta entera", y el hermoso belvedere, siempre frecuentado, serán heredados por sus hijas que cuidaron y mejoraron aquella dote regia en la medida de su gran aprecio.

Vista Alegre está abierto de nuevo a la visita pública y es durante el mes de mayo su momento de esplendor. Peonías, plantas de fresa y florecidos pensamientos, dos naranjos enanos, un cedro inmenso, plátanos de sombra y un milagro: las calas de Etiopía, los lirios de agua que "necesitan humedad durante toda su vida, mucha cuando está floreciendo y más bien poca tras acabar la floración". 

Dispersos aquí y allá, los visitantes tienen ahora ocasión de contemplar esta flor de ribera, "símbolo de pureza y compasión, dadora de buena suerte", según afirma Louise Cortambert en su libro El lenguaje de las flores.

En 1858, el mundo pertenece a la burguesía que se hace con los paraísos que los privilegios de sangre ya no pueden mantener. En Vista Alegre, su nuevo propietario hace construir otro palacio para poder celebrar grandes fiestas en un gran salón árabe pero el jardín era tan hermoso "que cautivó al enérgico magnate". El Marqués de Salamanca, José María de Salamanca y Mayol solo pudo mejorarlo "abrió senderos curvos y plantó sauces llorones a la orilla de la ría, flores acuáticas, camelias, naranjos y limoneros, plataneras de Canarias, piñas de América y palmeras datileras africanas". 


Visita a los Jardines de los Palacios de Vista Alegre

Gratuito  - Previa reserva - Comunidad de Madrid

  


Sigue leyendo...

Cazar la sombra del sol al vuelo. Los templarios y San Bartolomé de Ucero, Soria

Poblado de montes y frutales, de aguas claras y sutiles - Don Blas y Miraflores de la Sierra - Federico Olóriz y Santiago Ramón y Cajal - Madrid