martes, 29 de agosto de 2023
De clima tan dulce - Calpe y el Peñón de Ifach (Alicante, España)
viernes, 25 de agosto de 2023
Diario de nubes de J. W. Goethe, en edición de Nórdica
Érase una vez un cielo lleno de dioses y titanes: Zeus y Júpiter, Amón, Baal, Thor, Coyopa, Ukko que desataban su indignaciones y enfados, sus venganzas y maldiciones en forma de tormentas y rayos y nubes agoreras. Tantos seres fabulosos que ocupaban la mente de los hombres hasta impedirles ver como después harían con sus sabidurías Aristóteles y Ptolomeo, y más tarde los santos y santas y sus oraciones, rogativas y plegarias en las que vivían y existían; la elegancia y belleza de las nubes. Deidades y temores, sabios y textos sagrados que les impedían apreciar aquellas espumas en los cielos como fenómenos naturales hasta que Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet, caballero de Lamarck y después Luke Howard pudieron observarlas con una mirada nueva que les permitió catalogarlas y clasificarlas. Cirros, cúmulos, estratos. En 1820, en Alemania, Johann Wolfgang Goethe que había leído fascinado a Howard decidió llevar con rigor un diario de nubes además de hacerse cargo del servicio de nubes en el ducado de su protector. "En el cielo azulado toda clase de cirros, borreguitos, franjas enrejadas, todo en movimiento y transformación", anotaba Goethe el 18 de mayo de 1816. "Nubes en árbol delante del sol", apuntaba unos días después. De sus cientos de anotaciones, la editorial Nórdica ha hecho una selección, ha encargado a Fernando Vicente ilustrarla y a Isabel Hernández el epílogo y la traducción de los textos de Goethe. La edición muy bella se ha titulado El juego de las nubes: "nubes de lluvia, rara vez truenos, pasan los Montes Metálicos".
Cabalgando sobre el jardín del mundo - Francisco Vázquez de Coronado
El mundo apacible al pie de Guadarrama - Eduardo Rodera
domingo, 13 de agosto de 2023
Fiel a la alegría - Avión común, Delichon urbicum - Colmenar Viejo, Madrid (España)
Una bandada de golondrinas en el aire
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Un ave del Viejo Mundo - Tarabilla
A Suecia sin Blablacar - Mosquitero musical
martes, 8 de agosto de 2023
Con la atención del corazón - Dalias en el Real Jardín Botánico (Madrid, España)
Conocían las fiebres tercianas, la melancolía fría, las opilaciones, las miserias, las pestilencias del ayre y los remedios para evitar la malicia de la enfermedad: las sangrías, los ungüentos de corteza de árbol o emplastos de cera de abeja, las piedras de estancar la sangre. Y nada que pudiera saberse en rigor, quién sanaría y quién moriría, los motivos de la fortaleza de algunos. Francisco Hernández de Toledo, médico de la corte, parte en 1570 desde Sevilla a Nueva España para anotar las virtudes conocidas por otros hombres de las hierbas, los minerales y los animales para enfriar las calenturas, juntar los huesos quebrados, reparar, en fin, la salud. De las dalias cultivadas por los aztecas anotó que podían comerse y combatían la tos. Elegida flor nacional de México, es celebrada el 4 de agosto y prospera estos días en el Real Jardín Botánico de Madrid. Tan querida como las rosas o los tulipanes, recibe a los visitantes ajena a toda antigua agitación, a toda aquella angustia y dolor. En tonos de fuego, lila o lavanda, borgoña o blancas, las altas y dulces dalias sólo reclaman ahora la atención del corazón.
Tomé esta fotografía el pasado 6 de agosto, al comienzo de la tarde, en el Real Jardín Botánico de Madrid (España).
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Este divino descontento bajo el cielo de verano - Árbol de Júpiter, Lagerstroemia indica, Madrid
Capaces de romper el viento - Naranjo de Luisiana, Parque de Andalucía. Alcobendas (Madrid)
viernes, 4 de agosto de 2023
Cabalgando sobre el jardín del mundo - Francisco Vázquez de Coronado
viernes, 21 de julio de 2023
Perdida en una selva de flores raras - Katherine Anne Porter y las rosas - Florecen de nuevo los rosales madrileños
"Amaba las orquídeas, pero por encima de todo, las camelias y las rosas", recordaba en un artículo, el sobrino de la escritora Katherine Anne Porter, Paul Porter. Ambos mantuvieron durante años, una intensa correspondencia en la que ella le alentó en su vocación artística y él, por su parte, relacionó posteriormente muchos detalles de vida y obra, como por ejemplo que la flor favorita de su tía era el trasunto de su escritura: grácil, de una simplicidad sólo aparente.
Katherine Anne Porter, huérfana de madre a los dos años, criada por su abuela hasta que ésta fallece, de acá para allá con su padre y hermanos en su Texas natal hasta finalizar la escuela primaria y casarse a los 16 años. Un primer matrimonio al que siguieron tres más, renaciendo una y otra vez de los fracasos sentimentales y las dificultades económicas. Escribiendo cuentos y artículos, ganándose la vida como actriz, publicista, mudándose a México, viviendo en Berlín, París, retornando a Estados Unidos y logrando finalmente el reconocimiento con su novela, La nave de los locos.
En una colección divulgativa sobre animales y plantas que la editorial mexicana Meridiano comenzó a publicar en 1946, apareció traducido un artículo sobre las rosas que Katherine Anne Porter escribió en 1950 para la influyente, lujosa y efímera Flair. En Flair publicaron Salvador Dalí, Jean Cocteau y Tenesse Williams entre otros. Dirigida a un público de clase alta, las flores eran un tema inevitable.
Quizá porque la primera rosa era una flor insignificante de cinco pétalos, aventura la escritora, nos encaprichamos de ella por su olor: "una rueda alrededor de un perfume, un perfume embriagador como el de ninguna otra flor". Y fascinados comenzamos a compararlo con los melocotones y los albaricoques, con el melón, el ámbar gris y la miel. "pero para mí, cada rosa huele diferente a otra".
"Cultivó muchos jardines a lo largo de su vida", detallaba su sobrino, "y cuando hubo de mudarse a un apartamento lo llenó de plantas y lo transformó en algo casi selvático".
"Se dotó de espinas para protegerse de otros vegetales demasiado abundantes", K. A. Porter, "y después de Roma fue descuidada hasta que en nuestro tiempo se ha cruzado aumentando constantemente de tamaño". Desde aquella primera Rosa de Damasco que quizá trajeron los cruzados a Europa "junto a las reliquias de los santos y piedras del Santo Sepulcro, agua del Jordán y astillas de la verdadera cruz" hasta las variedades actuales como La Sevillana o Café Olé; los obtentores experimentan con variedades de tallos cada vez más largos, sin espinas, de colores soñados y formas fantásticas, más resistentes, más bellas.
"El hombre ha sido capaz de hacer que los rosales florezcan más de una vez al año: ha sido el mayor reto que se han marcado los investigadores desde el siglo XVIII" Matilde Ferrer presidenta de la Asociación Española de la Rosa para Verdesevida.
"La rosa de Castilla que lo españoles llevaron a América", continúa K.A. Porter, supuso nuevos admiradores de nuevas tierras.
"Una vez en California en un plantel, perdida en una selva de rosas raras, pregunté al viejo jardinero, sin duda con avidez: ¿no tendrá usted una damascena o una centifolia? Se irguió en toda su estatura y contemplándome con pasmo dijo: ¡en treinta años no he oído siquiera esos nombres! ¿usted conoce de verdad esas rosas? Le dije que me había criado entre ellas. Despacio, se le llenaron los ojos de lágrimas: igual que yo".
"Recuerdo que mi abuela, provista de un tazón de agua jabonosa y un trapito, lavaba el dorso de unas cuantas hojas y las secaba con tanta ternura como si fuesen dedos infantiles... y sus rosas tenían fama".
"Todos los perfumes que usaba eran florales y en una ocasión, un taxista le dijo: usted huele como el jardín de rosas de mi mujer y ella alabó su agudo olfato porque la colonia que llevaba era White Rose de Caswell Massey". Paul Porter.
"La rosa", continuaba K.A. Porter en su artículo para Flair, "está asociada al anhelo de alegrías terrenas y de vida eterna. Y después, esa rosa de fuego: ese núcleo de eterno esplendor en el que Dante contempló su visión, esa rosa que sigue iluminando la imaginación de los poetas".
Tomé esta fotografía de las rosas blancas del jardín particular de una amiga en Madrid.
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La Naturaleza tiene sus propios milagros. Pasiflora azul - Passiflora caerulea -Colmenar Viejo (Madrid)
Un jardín sumergido. Hortensias, Hydrangea - Calle Bois y Morer, Barrio de Vallehermoso - Madrid
viernes, 7 de julio de 2023
Un ser salvaje - Bocas de dragón - Antirrhinum majus - Estación de Cercanías, Colmenar Viejo (Madrid)
Bocas de dragón y fuera de España, bocas de dragón españolas, Antirrhinum majus porque si aprietas la flor entre los dedos se transforma en un ser salvaje que podría apoderarse del mundo entero. Conejitos también llamada y que florece estos días entre rocas de granito, en baldíos, al pie de los muros bajo un sol calcáreo. Rojas, rosadas y blancas como las de esta fotografía que flotan como copos de nieve en el infinito desierto del verano. Que envían así, un mensaje de alegría, que las estaciones continúan su curso, que puedes ignorar el ardor del sol, un cauce seco, un destino razonado. Que llegará tu tiempo de quemar todos los caminos.
Tomé la fotografía de estas bocas de dragón en la Estación del Tren de Cercanías de Colmenar Viejo (Madrid) el pasado 4 de julio.
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